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Del feminismo a un nuevo humanismo


Del feminismo a un nuevo humanismo

From Feminism to a New Humanism

María Idoya Zorroza izorrozahu@upsa.es

Universidad Pont. de Salamanca, España

Del feminismo a un nuevo humanismo

Cuadernos de Pensamiento, núm. 34, pp. 13-42, 2021

Fundación Universitaria Española

Resumen: Este trabajo no realiza una historia del feminismo, sino un análisis crítico de las direcciones generales que éste ha tomado. El motivo principal es que el feminismo ha creado una situación de perplejidad y confusión por el que muchas mujeres tienen una ambigua valoración de este movimiento. Esto se debe, por un lado, a la aceptación general de los logros conquistados para la presencia de las mujeres en espacios políticos, sociales, educativos o laborales en aras a construir una sociedad sin desigualdad por razón de género; sin embargo, muchas rechazan abiertamente la ideología feminista en sus planteamientos y consecuencias. Esto se debe a las implicaciones ideológicas de los nuevos feminismos. Se muestran las consecuencias del cambio de paradigma en el feminismo y su revisión desde la proyección de una antropología integral que apuesta teóricamente o por un feminismo de nuevo cuño o, mejor, por un humanismo integrador.

Palabras clave:Antropología, derechos, feminismo, feminista, ideología, humanismo, ideología, mujer.

Abstract:This work does not carry out a history of feminism, but rather a critical analysis of its general directions. The main reason: feminism has created a situation of perplexity and confusion. Many women (famous and influential or not) have an ambiguous assessment about feminism; they assume the political, social, educational or professional achievements and their universal defence. But they openly reject feminism as an ideology in its approaches and consequences. The article shows the consequences of the modern and postmodern paradigm in feminism and the needs for human beings following integral anthropology. In conclusion, it defends theoretically or new feminism or, better, for integrative humanism.

Keywords:Anthropology, feminism, feminist, humanism, ideology, rights, woman.

1. Un panorama complejo

Con mayor o menor fortuna, la bandera del feminismo ondea como crítica y como propuesta. Desde la primera Déclaration des droits de la femme et de la citoyenne, por Olympe de Gouges en 1791 —que buscaba que las mujeres fueran consideradas, en deberes y derechos, iguales a los varones—, hasta el presente, son muchos los ríos de tinta, e incluso sangre, vertidos por la dignidad y derechos de la mujer. Muchos de los objetivos de la declaración de 1791 se han cumplido, otros todavía no han encontrado una solución satisfactoria[1].

Los logros conseguidos —avances realizados no sin retrocesos en algunos momentos y lugares—, han incorporado a la mujer a amplios sectores de la vida política, social y empresarial. Ya no es sorprendente encontrar mujeres en sedes judiciales, ejerciendo labores profesionales de gran esfuerzo y resistencia por tierra, mar y aire, en la Universidad y al volante de máquinas de gran tonelaje, al frente de empresas familiares y de grandes internacionales, al cargo de ministerios e incluso representando y gobernando a países enteros.

Sin embargo, las estadísticas siguen ofreciendo cifras desalentadoras: dificultades de acceso a la educación, sanidad e independencia jurídica en muchos países —especialmente en países en vías de desarrollo o coartados por presiones religiosas—, desempleo mayoritariamente femenino en tiempo de crisis, violencia sexista —e incluso justificación y “normalización” de comportamientos denigrantes contra la mujer—, su cosificación en los medios culturales y de entretenimiento, techos de cristal no explícitos en determinados ámbitos laborales, discriminaciones salariales por cuestión de sexo, presión social para retrasar por motivos laborales la formación de una familia, o dificultades no explícitas para su acceso al mercado laboral por el mismo motivo[2], etc.

Son luces y sombras de nuestro tiempo: la herencia ganada gracias a la lucha de generaciones de mujeres bajo la bandera del feminismo, o la prueba de que, a la altura de nuestro tiempo, todavía tenga sentido como movimiento social y de reivindicación para que se eliminen muchos obstáculos que impiden la contribución de muchas mujeres a la sociedad y al espacio público.

Debe decirse, además, que a comienzos del siglo XXI el feminismo vive una situación de gran complejidad alentada por la evolución interna de las ideas que la han configurado en su historia. La gran cantidad de estudios y trabajos que se elaboran califican la adjetivación de cátedras y disciplinas, o la creación de estudios diferenciados[3]. Y a su vez generan una gran confusión pues, como se ha afirmado, es “el nuestro un tiempo en que abunda la literatura de género […] pero guiada, en general, por una brújula alocada que no sabe bien dónde marcar el norte de la verdad" (Riego de Moine, 2008, p. 267; Cf. Roig, 1986, pp. 19 ss.). Así le cabe propiamente la adscripción de panorama complejo.

De hecho, hoy propiamente no puede hablarse en sentido propio de feminismo sino de múltiples y variados feminismos, sometidos cada uno de ellos a distintas valoraciones (Caballé, 2013, p. 24Freedman, 2004, p. 15).

Si bien a lo largo de estos más de 200 años la lucha por los derechos de las mujeres no ha dejado de defenderse en los distintos foros (políticos, sociales, laborales, internacionales, educación, derechos dinásticos…), esta defensa no se ha hecho –ni individual ni colectivamente– bajo una misma bandera (Saranyana, 2001). Ella acoge, a grandes rasgos, un feminismo (tradicional) que busca la igualdad de oportunidades y de derechos a nivel social y jurídico, por un lado; frente a un nuevo feminismo que ha ido autoexplicitándose asumiendo paradigmas e ideales modernos o postmodernos de diverso cuño (socialismo, marxismo, constructivismo, postmodernismo…).

El nuestro es un panorama complejo también por los cambios de dirección que han sufrido las reivindicaciones que bajo esa denominación se han reclamado.

  1. a) La lucha feminista (tradicional) tenía en su punto de partida el objetivo de superar una desigualdad de reconocimiento en la participación de la mujer en los órdenes propiamente civiles, económicos y políticos, asumiendo y reivindicando las consignas ilustradas de libertad e igualdad, no ya como eliminación de una división por clases sociales, sino como supresión de una diferencia más profunda entre géneros. Esto se hacía con la petición del voto, es decir: la consideración de que el género no ha de ser un criterio selectivo para la participación pública en la sociedad (poniendo en el voto el modo privilegiado de participación en la res-publica[4]), la eliminación de trabas para poder asumir cargos de responsabilidad, o el ejercicio de actividades que otorgaran autonomía económica (figurar en contratos, abrir cuentas bancarias, firmar documentos sobre bienes propios, sin la tutela de padres, esposos o hijos), en la línea de una reivindicación de derechos, roles, responsabilidades y beneficios en planos de igualdad a los reconocidos al género masculino.

b) Esta lucha ha asumido posteriormente, desde el siglo XX, objetivos distintos. Las reivindicaciones más contemporáneas incluyen reestructuraciones lingüísticas no sexistas (que incluyan a todos, todas, todes, todxs, tod@s… haciendo una violencia política al idioma), la eliminación de diferencias por sexo en juguetes, la lucha por los denominados ‘derechos reproductivos’ o la ruptura en lo humano entre sexo y género, suprimiendo todo necesitarismo genérico y haciéndolo de él una opción cultural, susceptible de ser reinterpretada y modificada. Detrás de estas nuevas reclamaciones se reafirma una larvada y radical división de la sociedad en clases, genealógicamente confirmada en su historia, interpretándolas desde los nuevos parámetros aportados filosóficamente por distintas imágenes del ser humano: marxista, socialista, psicoanalista, constructivista, postmoderna… (Roig, 1986Solé Romero, 2011; y en el caso de España: Caballé, 2013De Diego, 2008Agustín Puerta, 2003Folguera, 1988).

La diferencia de estos dos niveles en el feminismo ha derivado, en nuestros tiempos, en una confusión también en su valoración: desde la aprobación de la reivindicación de un acceso a unos derechos y funciones ejercidos en exclusiva por varones para extenderlos también a las mujeres, hasta la discusión abierta por los intentos de plantear la relación entre géneros desde la oposición –lucha de términos irreconciliables–, la dialéctica, y la crítica global a la cultura occidental como sistema de violencia y opresión a la mujer, buscando una deconstrucción de la cultura, el lenguaje, los imaginarios sociales, etc., interpretados como cristalización de una dinámica de lucha de poderes y de opresión de un género sobre otro[5].

En suma, hoy no es posible hablar del feminismo, sino a lo más de feminismos: cultural, liberal, radical, ecofeminismo, de la igualdad, de la diferencia, marxista, socialista, separatista, filosófico, psicoanalítico, estructuralista, constructivista, queer, transfeminismo, feminismo salvaje, ensimismado, disidente, biofeminismo… Todos ellos y algunos más son nombres que nos posicionan ante un mapa complejo (Solé Romero, 2011Ritzer, 2005).

No se busca aquí realizar una historia del feminismo, sino analizar críticamente una situación que provoca perplejidad y confusión, como es la ambigua valoración por parte de las mujeres del feminismo, la advertencia de un cambio de paradigma en él y su revisión desde la proyección de una antropología integral que apuesta teóricamente no por un feminismo de nuevo cuño sino, mejor, por un humanismo integrador.

2. Una situación confusa

En su historia, el feminismo ha ido buscando la igualdad de tratamiento, derechos y oportunidades histórica y tradicionalmente representadas por los hombres, buscando que la diferencia de género no supusiera una diferencia o merma en dichos derechos atribuibles al ser humano en general.

Esto implica combatir la idea de que toda diferencia de roles culturales y sociales asignados a la mujer, que incluyen una minusvaloración de su capacidad para gobernar y realizar su propia vida y participar en las instituciones en régimen de igualdad de derechos –históricamente justificada porque la mujer se la consideraba dependiente del varón por motivos biológicos, psicológicos o incluso antropológicos y metafísicos–, se debía efectivamente a una diferencia esencial con respecto del varón. Desde la medicina aristotélico-galénica griega que consideraba a la mujer como un varón imperfecto, a la justificación filosófica de los idealistas alemanes que consagran una infravaloración de la mujer apoyada por argumentos psicológicos y metafísicos, se convierten en leyes necesarias lo que eran costumbres impuestas culturalmente por sociedades desiguales. Esa desigualdad en dignidad y derechos ha sido una barrera que superar, y en su derribo se han invertido las existencias y energías de generaciones de mujeres (Roig, 1986, pp. 21-24).

Pero buscando suprimir las diferencias socio-políticas entre varón y mujer se han intercalado metas y objetivos concretos que para algunas mujeres son, en muchas ocasiones, cuestionables[6], como la exigencia de asumir en exclusividad valores, roles y actitudes tradicionalmente masculinas (dar preferencia al mundo profesional frente al familiar, o incluso renunciar a todo proyecto familiar; la negación de la maternidad o la alteración de tiempos y ciclos en subordinación a proyectos artificiales y externos...). Con otras palabras, la masculinización de la mujer: objetivo buscado por algunas ramas del feminismo y neofeminismo[7]. O el intento de quebrar toda determinación de género en un imaginario plural, constructivista y fluido –huyendo siempre de una versión bipolar–, como es expresado en la noticia que llegaba a los medios durante el 2020: la red social Facebook ofrece a los ciudadanos británicos 71 opciones de género distintas[8], haciendo de la identidad un “patchwork” construido de fragmentos identitarios sacados de las revistas, las redes, los resultados performativos de quienes quieren vivir haciendo de su vida un arte-espectáculo, etc. (Sanz, 2018, p. 105).

Sin embargo, para una mujer de hoy en día, ¿qué significa el feminismo?

Podría servirnos como un “estado de la cuestión” un artículo publicado en un semanario español (Díaz, 11 de octubre de 2014), que ha puesto encima de la mesa una situación paradójica. La autora presenta las opiniones en torno al feminismo de varias mujeres que hoy son iconos por su carrera cinematográfica o musical (como Susan Sarandom, Emma Watson, Shailene Woodley, Lady Gaga, Sarah Jessica Parker, Natalie Portman, Keira Knightley, Beyoncé o Gwyneth Paltrow, entre otras). Y presenta la siguiente paradoja: en determinados sectores profesionales (la industria del cine y la música, dos ejemplos utilizados por corresponder a la profesión de las celebridades mencionadas) no hay todavía una equiparación profesional entre géneros, y además se trata de un sector criticado por vender una imagen de la mujer cosificada e irreal, lo cual justificaría el activismo en la reclamación de una verdadera igualdad y respeto entre ambos sexos. Por otro lado, hoy en día se han eliminado muchos “techos de cristal” que mostraban que la igualdad de oportunidades o de funciones en determinados sectores todavía no había sido lograda. E incluso ahora que la mujer puede determinar con gran libertad su estilo de vida, prima una versión hipersexualizada, un feminismo ensimismado (plástico y narcisista: Caballé, 2013, p. 319) que ratifica la imagen buscada por una mirada masculina (Cuenca-Piqueras et al., 2021Abad Cadenas, 2016Guerra Palmero, 2001) no como imposición (y consiguiente cosificación y alienación) sino como elección (y por tanto, como un ejercicio de poder y autodeterminación) (Friedan, 1974Abad Cadenas, 2016). Aunque se alzan voces para destacar que tras ella hay un nuevo sometimiento a lo masculino (Caballé, 2013, p. 308) por cuanto lo femenino se utiliza como herramienta de poder en una dinámica de relación de género que, nuevamente, está escrita en caracteres masculinos de dominación y poder en lugar de relación y consenso.

Por otro lado, un estudio realizado sobre el tipo de lo femenino presente en bloggers o influencers (Cuenca-Piqueras et al., 2021, pp. 23 ss.) subraya que en redes no se ven reflejadas una amplia diversidad de feminidades, sino predominantemente la tradicional que proyecta la imagen (a veces irreal) de una mujer atractiva y sensual, con una familia perfecta, una mujer fuerte, exitosa, en muy buena situación económica, y que responde en grandes rasgos a los cánones de la “feminidad tradicional” (Cuenca-Piqueras et al., 2021, pp. 23, 28).

A esto se suma, en contra, que la imagen de la feminista ha ido acumulando una serie de notas o características negativas, convirtiéndose para muchas mujeres en un anti-modelo: el rechazo de compromisos familiares y de profesiones de “cuidado” o tradicionales, la renuncia a desarrollar determinadas dimensiones —como la maternidad— en la auto-exigencia de integrarse en funciones y roles tradicionalmente masculinos adoptando sus mismos valores y rasgos de comportamiento, además de la preferencia por una presentación asexuada, descuidada, o masculinizada…

El artículo (Díaz, 11 de octubre de 2014) menciona de hecho varias opiniones de famosas que rechazan definirse como feministas o que consideran que su vida —elegida y preferida como expresión de sus objetivos y fines personales— es un anti-ejemplo del modelo feminista, porque: les gustan los hombres, asumen valores definidos como femeninos, han optado por compaginar su carrera con una familia, no renuncian a vivir la maternidad con todas sus consecuencias y a disfrutar de sus hijos, aunque eso suponga dejar de lado ocasiones de desarrollo profesional…

Todo ello revela que sobre el feminismo, quizás por la deriva de muchas prácticas reivindicatorias, grava hoy en día una acusada confusión. Considerado como el movimiento que busca defender para la mujer una igualdad de derechos ya reales para los hombres, pocas personas rechazarían ser consideradas tales. Visto desde la perspectiva de la búsqueda de igualdad de oportunidades para educarse, ejercer su vida en sociedad, libremente, determinando y desarrollando su propia personalidad y capacidades, pocas personas estarán en contra de este movimiento.

Sin embargo, la imagen de la feminista se ha asociado muchas veces a reclamaciones que van más allá de lo anteriormente expresado, creando un modelo que incluso para muchas mujeres hoy suscita rechazo. Quizás porque al definirse frente a un “tipo cerrado” de lo que es ser varón o masculino, no ha logrado integrar todas las dimensiones que configuran el ser mujer, y no ha sido permeable a la redefinición contemporánea de los roles que se dan vivencialmente tanto en la familia como en la sociedad. Por eso muchas versiones del feminismo pueden cometer el error de asumir sólo un modelo de realización humana y de desarrollo personal –tradicionalmente masculino– que incluso ahora no responde a la jerarquía de valores que los varones buscan realizar en sus vidas[9]. Y rechazan una serie de dimensiones (como la realización de la afectividad en familia, el cuidado, la solicitud, la construcción de nexos afectivos y personales sólidos y estables) que muchas personas no quieren dejar fuera de sus presentes ni de sus futuros.

De hecho, hoy más que nunca, más allá de las reivindicaciones para una igualdad de oportunidades de desarrollo personal y profesional para ambos sexos (feminismo de la igualdad), se está cuestionando la dirección asumida por el feminismo de los últimos años (feminismo de la diferencia), se está criticando un feminismo que no vaya acompañado de una revisión del papel del hombre en la sociedad actual (tercer feminismo, de la complementariedad, cuya meta está todavía para alcanzar para las mujeres, para todas las mujeres y también para los hombres; Freedman, 2004, p. 23), e incluso se plantea superar ideológicamente el feminismo en la búsqueda de un humanismo integrador (Durán y Lalaguna, 1992, pp. 233-251Burggraf, 1991Ballesteros, 2002, pp. 15-24Caballé, 2013, p. 25De Diego, 2008).

3. Un cambio de paradigma

“No soy feminista, apuesto por la mujer, creo en ella”, son frases que inician un estudio (Eguíbar, 2003, p. 6); el feminismo “no mola”, se lee en otro (Caballé, 2013, pp. 15 y 28); “Yo no soy feminista, algunas mujeres han desenfocado al feminismo” (Caballé, 2013, p. 18). O “Soy humanista, no feminista” (Díaz, 11 de octubre de 2014) como expresión reiterada por una famosa actriz. Estas frases suponen, por lo pronto, una posición que rechaza la deriva de un feminismo que implica el rechazo de todo lo considerado “femenino” (Burggraf, 2000, pp. 13-15), o de un feminismo comprendido o comprometido como pugna dialéctica de género (Beauvoir 19772009), más allá de la legítima reivindicación de acceso a derechos y posibilidades que acompañan a la dignidad de todo ser humano. Pero con ella se nos abre una obligada reflexión en torno a la mujer.

En los últimos cincuenta años, con los cambios sociales de nuestro mundo y las nuevas estructuras de las sociedades contemporáneas, se han intentado (con variado éxito y acierto) distintos modelos de convivencia y, derivadamente, distintas comprensiones acerca de lo debido a cada uno de los sexos (varón y mujer) y su rol en la familia y la sociedad. No puede dudarse que los arquetipos antiguos (que ni siquiera reflejan un modelo único) carecen de la plasticidad necesaria y reclaman de cada agente la creatividad para diseñar una realización personal lo más rica y profunda en aquellas dimensiones sin las que no puede darse un desarrollo integral de la persona.

Se ha pasado ya una situación de transición que han padecido multitud de mujeres: o bien la dolorosa posición de tener que elegir entre vida familiar o una vida, calificada como “egoísta”, de autorrealización personal y profesional fuera del hogar; o en una tercera opción imposible, cumplir con el irreal modelo de la superwoman: la mujer que cumple con detalle y perfección los papeles de madre, esposa y trabajadora cualificada, siguiendo los dos primeros roles tal como habían sido concebidos por generaciones anteriores –que implicaban la permanencia en exclusiva en el hogar–, y realizando el último al modo como había sido representado tradicionalmente por el varón (liberado de las responsabilidades familiares y domésticas más allá de las de llevar un sustento pecuniario)[10].

El feminismo optó por un igualitarismo radical donde se pierde lo que de original y único puede aportar el mundo femenino, y que se convierte en una trampa: triunfar en ella supone para muchas mujeres dejar de lado facetas no reemplazables de la vida personal (Durán y Lalaguna, 2002, p. 243Ballesteros, 2002, pp. 10-16)[11].

Efectivamente como señala Russell Hochschild (2008, p. 250): “estamos experimentando el estancamiento de una revolución, una época en que las mujeres han cambiado más rápido que los hombres con quienes conviven o las instituciones donde trabajan hombres y mujeres. El estancamiento de la revolución ha marginado la vida familiar y la ha convertido en un ‘segundo turno’, a saber: sólo la mujer al cumplir su jornada laboral fuera del hogar, vuelve a él para iniciar una nueva, poniendo sobre sus hombros toda la responsabilidad del hogar y familiar de atención, cuidado y seguimiento de las personas que la incluyen”.

Ha sido una generación que ha querido sobrevivir asumiendo dos cargas laborales a veces incompatibles y que suponían, cada una de ellas, una dedicación exclusiva y en solitario: por un lado, ser la principal responsable en la gestión y cuidado del hogar, de la atención en exclusiva a los hijos, sus enfermedades, tareas escolares, educación y desarrollo, la atención y cuidado de mayores y dependientes; por otro lado, cumplir y realizar todas las posibilidades de desarrollo personal, formativo y profesional que nuestro tiempo ha abierto en un mundo diseñado por varones y en dura competencia contra ellos.

Desde ahí que se esté exigiendo un nuevo feminismo, o mejor un revisado humanismo porque, por ejemplo, a propósito de la conciliación (Soto-Bruna, 2011, p. 65), ésta no es patrimonio exclusivo ni de mujer ni de varón, sino de la comprensión de la propia identidad, el establecimiento de una jerarquía de valores y compromisos, comprender quién se es y qué se hace, para elaborar creativamente un marco de acción ordenado y cotidiano. Ese tercer feminismo, o mejor, optar por un revisado humanismo (puesto que redefine también el valor de lo masculino) replantea –aunque todavía haya mucho por hacer en lo práctico–, que ni el hogar, ni la educación o cuidado de los hijos, son tareas exclusivamente femeninas sino tareas familiares, y que ni hombres ni mujeres deben renunciar a impregnar la vida familiar y social de su forma de ver el mundo desde la paternidad y maternidad, desde lo masculino y lo femenino, con sus diferencias y su mutuo enriquecimiento (Sánchez Cabaco, 2004, p. 266). Pues es claro que tanto la familia como la formación, la cultura y el trabajo, son los medios por los cuales toda persona desarrolla y plenifica sus capacidades, encuentra el sentido de la propia vida, se integra en una comunidad, participa en ella y le entrega el valor insustituible de su aportación esencial y personal (Martínez-Echevarría, 2004, p. 147Caballé, 2013, pp. 276, 290).

Y es que realizarse como mujer, que no es sino el realizarse como persona en la vida recibida, no supone renunciar a un proyecto profesional ni es incompatible con una independencia, pues como afirmaba Burggraf (2000, p. 22): “no creo que la independencia de la mujer sea el problema de hoy. Al contrario, es una suerte que exista, porque sólo quien es interiormente libre e independiente puede amar y entregarse verdaderamente a los demás”. Porque lo importante hoy en día no es qué hace sino cómo se hace, teniendo las distintas opciones y vías posibles abiertas para que pueda seguir el camino que mejor se acomode a su proyecto personal[12].

Muchas veces la plasticidad y diversidad de las formas vividas antecede a la reflexión. En un mundo donde la asignación de los papeles de distribución de roles en la familia por sexos ha sido superada y lo mismo en el espacio social y laboral donde la atribución de trabajos y funciones no está adjetivada de entrada, es preciso acompañar este hecho y fortalecerlo con una consideración sobre qué significa género (Burggraf, 2004).

Debe decirse que “lo paradójico del caso es que aquella categoría [i.e. la de género] que nació con la intención de deconstruir estereotipos opresores a fin de liberar a mujeres y varones, ha terminado por abolir la realidad ontológico-política de ambos y esencializar en su lugar los estereotipos sexistas hegemónicos, libremente fragmentados y recombinados por las diversidades bio/cis/trans/tecno/post-genéricas” (Binetti, 2021, p. 192). Se ha enquistado lo masculino y lo femenino con estereotipos ya trasnochados, abriendo la identificación de la persona hacia identidades creadas simbólicamente dentro de un amplio abanico de versiones de géneros, dentro de la estructura desustancializada del modelo antropológico postmoderno (Freedman, 2004, p. 116)[13].

Como bien han señalado algunos autores (Cf. Castilla de Cortázar, 1992) el único punto de partida válido para la cuestión de género es plantear una pregunta anterior: qué es y significa ser persona y, posteriormente, qué significa ser persona-masculina o persona-femenina como dos formas generales que incluyen a su vez una gran riqueza de expresiones y proyectos vitales (Castilla de Cortázar, 1995, p. 69)[14]. Si nos tomamos en serio la tesis de la unidad psico-somática del ser humano, es decir, de que somos una unidad corpóreo-espiritual (un “espíritu en el mundo”: Polo, 2007), entonces o la diferencia de sexos es mera diferencia accidental y externa a la persona, o bien modula internamente el ser persona como masculina o femenina.

En este sentido los estudios realizados (recordemos por ejemplo, las citas tanto de Castilla de Cortázar como de Burggraf) vienen a replantear que sólo se es persona siendo varón o mujer, y esto supone comprender el radical antropológico personal no desde la autosuficiencia (MacIntyre, 2001) sino desde la mutua disposición al otro y a los otros partiendo de una igual dignidad, mutua referencia, ayuda (no servidumbre) y complementariedad; sólo entonces se puede desarrollar plenamente la humanidad (Burggraf, 2008, pp. 11-14; 2001, pp. 18-29).

Ni la abstracción de definirnos como humanos con independencia de la determinación de género, ni la absolutización del género o del sexo para la autodeterminación de una vida personal son caminos adecuados, si bien sí han sido caminos ensayados y comprobados en su distorsión (Roig, 1986, p. 21Binetti, 2021, p. 200) porque ofrecen representaciones que sólo empobrecen la existencia de la mujer (Caballé, 2013, p. 323) y de toda la comunidad (Cortina, 2017, p. 80). El ser humano es naturaleza y cultura entrelazadas y en continuidad, una naturaleza que abre unas posibilidades de desarrollo y una cultura forzada a dar respuesta a esas exigencias de cumplimiento, entendiendo que la humana forma de ser y de vivir es hacerlo libre y racionalmente.

El planteamiento de cómo articular la igualdad de derechos, dignidades y oportunidades para el desarrollo humano y personal de una manera integral y no sesgada, con el reconocimiento de las reales diferencias entre varón y mujer, conlleva filosóficamente la aportación de un renovado paradigma de unidad y diferencia, de manera que la unidad no implique uniformidad ni la diferencia oposición (Ballesteros, 2000, pp. 129-136Scola, 1989Freedman, 2004, p. 42).

En la práctica, eso supone la superación de una cosmovisión de relación entre géneros basada en la oposición (históricamente defendida por el pensamiento moderno y el idealismo, reactualizada con el discurso del nuevo feminismo que ha permeado una parte importante del ideario colectivo contemporáneo)[15], donde el par varón-mujer se definía como la relación de dos opuestos: actividad-pasividad, objetivo-subjetivo, público-privado, razón-sentimiento, exterioridad-interioridad, abstracto-concreto,… polos opuestos sólo reconciliables en una unidad orgánica superior, como el matrimonio o la familia (Cruz Cruz, 1996Roig, 1986, p. 19ss.). Y también la superación de una concepción donde la diferencia es circunstancial e irrelevante, pidiendo a la mujer que asuma con exclusividad y acríticamente una forma de vivir y de realizar las nuevas funciones tal como ellas han sido ejercidas por el varón, renunciando a vivirlas y a configurarlas con su propia perspectiva, a enriquecerlas con una aportación diferenciada (Castilla de Cortázar, 2011, p. 219).

En esa línea hay valiosos trabajos que han puesto encima de la mesa la exigencia de replantear qué significa lo femenino para la filosofía, la sociología, la psicología, la teología…, más allá de estereotipos cerrados, desde una concepción lo suficientemente radical del ser humano –de la persona como varón y mujer–, como para poder abrir caminos de comprensión del papel que tanto hombres como mujeres deben ejercer en este nuestro tiempo. Debemos “despertar del sueño dogmático de las posverdades y el mito del logos humano creador y nos traigan de vuelta a la fuerza inmanente de ese real que somos las mujeres” (Binetti, 2021, p. 200).

4. Una antropología para los retos de nuestro tiempo

Por lo anterior se exige replantear el problema que plantean los nuevos feminismos desde los parámetros de una antropología renovada, que por un lado supere tanto la abstracción como la oposición dialéctica de géneros, y que dé, por otro lado, un marco más profundo al problema al que hombres y mujeres deben enfrentarse. En esta línea podemos advertir los trabajos de Julián Marías, Jesús Ballesteros, o de los textos —especialmente desde la Sede Pontificia— de Juan Pablo II (1988).

El punto de partida de toda antropología es, por supuesto, la realidad abierta y trascendente de la persona, persona que no se constituye por el género o por el sexo. Sin embargo, esta línea de reflexión sobre la persona como una realidad desvinculada —en particular tal como la realizó la antropología moderna— de todo lo que a priori era inferior a su carácter espiritual, racional y libre —i.e. la corporalidad— llevó a una imagen distorsionada de la realidad personal que fue duramente criticada desde el siglo XIX. La corporalidad no queda fuera en la definición de lo humano, no lo ha sido en la tradición aristotélica, que mejor ha sido capaz de reflejar la unidad: el alma como principio formal del cuerpo implica que no es indiferente la configuración de la corporalidad para la unidad del viviente humano. Todo el ser humano, cuerpo y alma, es lo que configura la persona (Polo, 2007Burggraf, 2001b).

La relación del ser humano con la corporalidad ha tenido que superar una visión dualista que lo hacía o un mero instrumento o una máquina a disposición de “valores” y “acciones” más altas, o incluso un pesado lastre del que prescindir o mantener en mínimos para que no obstaculizase la realización de las tareas más plenificadoras (superiores). Sin embargo, lejos de habitar o poseer un cuerpo (en sentido platónico o cartesiano), la filosofía quiso recobrarlo para la definición de la persona: existimos a través del cuerpo señalaba Maurice Merleau Ponty (1975; Cf. Burggraf, 2001b, p. 24), o mejor aún somos nuestra corporalidad; y aunque la sobrepasamos, el cuerpo es la manifestación y expresión ante el mundo y ante los demás de un espíritu en el tiempo (Polo, 2007).

Por ello la diferenciación sexual no es una diferenciación accidental sino que, estando implicada en la configuración de organismo y psique, es una de las formas de ser persona[17]. Blanca Castilla de Cortázar, una de las estudiosas que más se ha dedicado a los parámetros de una antropología del género, llega a plantear que hay dos formas de ser persona: persona masculina y persona femenina (1992199319951996a1996b1997).

Diferentes: no son iguales en cuanto a lo que pueden aportar, pero sí de igual dignidad que radica en el ser personal (Sellés, 2008, cap. 20, §8). La modificación de la imagen del ser humano que se ha realizado a partir del siglo XX ha pasado por introducir el elemento relacional (y por lo tanto, la sociabilidad, apertura y trascendencia) en la definición constitutiva personal. La ruptura del modelo individualista en la definición de lo humano permitiría entonces comprender el juego de igualdad y diferencia en la definición de persona (Polo, 2015, p. 150) y comprensión en ella de una modalización de género (masculina y femenina). La complementariedad surge entonces sólo desde la comprensión de que estas dos formas aportan un modo de ser diferenciado (Castilla de Cortázar, 1992Ballesteros, 2002) a la comunidad que originan, y no una unidad de orden (con un término principal y otro derivado), luego no justifica la asignación férreos límites divisorios en actividades, trabajos, roles sociales… sino que posibilita comprender las diversidad formas en que pueden realizarse dichas actividades, trabajos, o roles…

Ha sido precisamente esa confusión entre la adopción de una igualdad en dignidad y posibilidades de desarrollo personal a través (sin renuncias) del trabajo, el estudio y la familia, con la asunción de un modelo cultural masculino lo que ha consagrado aún más no sólo la minusvaloración de lo femenino sino también la consagración de una fractura, cada vez más amplia, entre la vida que debería vivir una mujer moderna y lo que ella personalmente quiere realizar en todas sus dimensiones (Caballé, 2013, pp. 44-46).

Y es que, como señalaba Leonardo Polo, renunciar a entender qué significa lo femenino es no “supera[r] la conciencia de inferioridad, sino que más bien se consagra. Si la mujer solamente puede superar su inferioridad masculinizándose, entonces el hombre es superior a la mujer. Buscar la igualdad tomando como modelo al varón es contradictorio, porque para ello tendría que dejar de ser mujer, con lo cual estaría reconociendo que lo femenino como tal, de suyo, conlleva inferioridad” (Polo, 2015, p. 150).

En contra, señala este autor, “El planteamiento correcto tendría que ser el contrario: cuanto más mujer sea una, más igualrespecto del varón. Mientras más diferentes sean, más iguales serán, porque se trata de una igualdad entre distintos, no de una igualdad entre homogéneos” (Polo, 2015, p. 150).

Es lo que también había promovido en sus trabajos la teóloga Jutta Burggraf (2001b, p. 29): cuando defiende que si la diferencia entre varón y mujer es una diferencia real —a nivel de una metafísica o antropología trascendental, a saber, las dos formas o modos de ser persona— y no sólo una diferencia cultural, entonces sólo siendo mujer es como cumple su personalidad, y no renunciando a ello; sólo así se crea y construye una sociedad realmente integradora y perfeccionadora. El único reto es delimitar cuánto de costumbre y cultura “superable” va asociado a términos como “lo femenino”, “ser”, “alma”, “espíritu”, y qué expresiones lo son realmente de la modulación personal femenina.

Por lo pronto, debe negarse que la diferencia de modos de ser persona masculina o femenina vaya asociada a la existencia de capacidades, potencias, facultades o a su desarrollo. No hay capacidades o facultades exclusivas del varón o de la mujer (Burggraf, 2001b, p. 30). Sí hay determinados hechos (como por ejemplo la estructura biopsicológica que sustenta la paternidad y la maternidad) que marcan profundamente (y desde dentro: Binetti, 2021, p. 199), y si bien ser varón y mujer no se reducen a la paternidad y la maternidad biológica, sí manifiestan dos dimensiones espirituales, y modos frecuentes de desarrollar las capacidades y facultades humanas siguiendo características frecuentes (Burggraf, 2001b, p. 33).

En esa línea tiene sentido hablar de diferentes modos de realizar o vivir el ejercicio de las mismas capacidades y facultades que configuran la naturaleza humana, o incluso distintos modos de ser afectados y potenciados por defectos, vicios, cualidades y virtudes que perfeccionan dicha naturaleza (Polo, 2015, pp. 150-151). Y es que las facultades y capacidades, al quedar incorporadas a la dinámica vital personal, se modalizan de manera diferenciada, y aportan a una sociedad construida por hombres y mujeres no una igualdad homogénea sino una diversidad enriquecedora de relaciones: “se dice que la mujer puede ser empresario lo mismo que el varón, pero lo es de un modo distinto, por ser más convocante o reunitiva” (Polo, 2015, p. 151).

Así, hay modos diversos de ser inteligente (de hecho hoy en día se está privilegiando la existencia y desarrollo de “inteligencias diversas” (Gardner, 1983Goleman, 1996) superando el modelo de racionalidad que ha sido atribuido al varón (una racionalidad objetiva, separada, desvinculada, cosificante…), por lo que la inteligencia desarrollada por la personalidad de la mujer (más reunitiva, integradora, atenta al detalle y a la captación global de una situación, incluidas las posiciones y modos de ser afectadas de las personas en ella) supone un real enriquecimiento de las relaciones educativas, laborales, etc., y la posibilidad de cambiar modos de ejercicio de roles y funciones muchas veces periclitados (Cortina, 2017, p. 87). En una sociedad cada vez más compleja, más mediatizada, la mujer no puede inhibirse de aportar su capacidad de cuidar y favorecer las relaciones personales en el ejercicio de cualquiera de los oficios y roles sociales, y de aportar su particular genio en todas las dimensiones de nuestra realidad (Juan Pablo II, 1995Burggraf, 2006, p. 63). Para la mujer, “su intervención en estos ámbitos de la realidad puede favorecer que este mundo sea menos cosificado de lo que el varón considera; un mundo en el cual atender a los componentes subjetivos es importante, hasta tal punto que si eso no se tiene en cuenta se puede llegar a un mundo de complejidades ingobernables por excesiva especialización” (Polo, 2015, p. 153)[18].

El rechazo de la existencia de un espíritu, psique o alma femenina diferenciada, por parte de muchas intelectuales[19], lo era porque suponía la propuesta de bases biológicas y psicológicas también diferenciadas y de segundo plano en las que se habían apoyado las prácticas de adscripción diferenciada de roles, juicio y participación en la comunidad, sin tener en cuenta que ese “alma” femenina no diferencia roles sino los modos en que esos roles, funciones, acciones que toda persona tiene que ejercer en una comunidad, pueden vivirse.

5. Feminismo, o mejor “nuevo humanismo”

Plantear cuál es el papel de la mujer en la sociedad actual, qué se le pide, y qué ha de aportar, no puede realizarse en justicia sin replantear igualmente, superando estereotipos y acartonados tópicos, cuál es también el papel del varón: las nuevas masculinidades (Castilla de Cortázar, 1995). Pocos esposos y padres conciben ya su realización personal sólo desde el espacio laboral y productivo; valoran y buscan formar parte de la vida familiar, la educación de los hijos y el desarrollo de una vida plena a nivel afectivo y personal. Si esto es así, queda reconfigurar un nuevo orden que incluya lo que ambos géneros tienen que aportar tanto en el espacio público como en la familia, en la política y en el espacio laboral (Sanagustín-Fons, Ramírez-Lozan, Peñaflor-Guerra, 2020).

Una vez que han quedado superados los antiguos clichés que sacaban al varón de la familia, y recluían a la mujer a lo doméstico, a golpe de realismo, tras la incorporación de la mujer al espacio público y social —a veces por necesidad, como durante las campañas bélicas; otras veces al encontrar en el mundo laboral o académico una vía de realización persona—–, se hace preciso no sólo redefinir la realización de tareas dentro de la familia, o en el espacio laboral, sino más bien redescubrir la aportación de las personas en la construcción de una comunidad rica y fecunda, y ver en ellas, además de las múltiples riquezas individuales, también las que hay por los dos modos de ser persona: masculina y femenina.

Como se ha expresado: no hay virtudes o valores masculinos y virtudes o valores femeninos; tampoco hay trabajos masculinos y trabajos femeninos, o tareas masculinas y tareas femeninas, sino modos de vivir una virtud o un valor desde la masculinidad y desde la feminidad, siendo necesario aportar ambos tanto a la familia como a la sociedad (Castilla de Cortázar, 2011). Tal vez, como expresan algunos analistas, la incorporación de la mujer a todos los sectores de la vida académica, política y pública en general haya favorecido la generalización de una sociedad que valora más el elemento relacional sobre el hecho atomístico, el reconocimiento de lo personal sobre la búsqueda de la eficiencia, lo útil y lo objetivo… (Haaland Matláry, 2000), la acción humana sobre la productividad técnica, el cuidado sobre el dominio, la praxis (πρᾱξις) o acción inmanente sobre la poiesis (ποίησις) o acción transeunte, la finalidad sobre los medios… (Ballesteros, 2002, p. 20). Cambio al que han contribuido las aporías a que ha llevado el desarrollo de una civilización hipertecnificada. Por ello —como se ha afirmado[20]— tal vez el reto de la sociedad contemporánea será construir una familia con padre y una cultura con madre.

Esto implica la defensa de un “nuevo humanismo” (Llano, 2000Caballé, 2013, p. 62). No será el humanismo que exalta la autonomía, la libertad y la autoconstitución de la persona como ideal individualizado y abstracto, sino el que se apoya en el carácter relacional y comunitario del ser humano (MacIntyre, 2001). Las propuestas más enriquecedoras en antropología contemporánea han partido de esta constatación básica: el carácter relacional del ser humano no es un elemento posterior y accidental sino aquél en el que se expresa su carácter más propio e identificador, y necesario para comprenderle como persona.

Si el ser humano vive y se desarrolla en una comunidad, construyendo un plexo de relaciones, entonces la vida en común ha de comprenderse desde lo que todas ellas tienen que aportar (MacIntyre, 2001) tanto en la modalización varón-mujer, como en la consideración de las edades (infancia-adultez-ancianidad) y circunstancias. Y, para el tema del género y la dualización varón-mujer: enriqueciéndose desde el modo de vivir las virtudes y los valores de hombres y mujeres. Como se ha señalado anteriormente: la modalización sexual de la persona nos ayuda también a entender que el ser personal no se expresa como autosuficiencia; más bien, comprender que se es persona masculina y persona femenina ayuda a entender que la persona hace referencia a una relación y disposición hacia el otro, a que la plenitud se logra en la apertura y referencia hacia los otros, que la mutua referencia es el medio para desarrollar más plenamente la propia humanidad y personalidad (Burggraf, 2008, pp. 13-15Gonçalves, Silva, 2018Eguíbar, 2003, p. 6).

Así, en el modo diferenciado de ejercer el trabajo y el cuidado por parte del varón y de la mujer (o con la forma propia de la persona masculina y la femenina), en la familia y en la sociedad, y sin renunciar a lo que cada uno tiene que aportar —especialmente marcado por esa paternidad y maternidad que tanto biológica como espiritualmente configuran las características generales del modo de ser varón y mujer—, es como desde la complementariedad se constituye una sociedad orgánica y enriquecedora.

En fin, al término de este trabajo reitero que no ha sido mi objetivo ni realizar una historia del feminismo ni tampoco mostrar una historia de las ideas, sólo he querido apuntar algunas ideas de la dirección tomada por los nuevos feminismos (post-feminismos) (Burggraf, 2001) y la necesidad de dirigirnos hacia un nuevo humanismo, con el reto de rediseñar funciones, roles y sobre todo aportaciones. Como se ha señalado, no se trata de ocupar un lugar previamente diseñado con valores masculinos, renunciando al modo de ser propio de la mujer, sino más bien, rediseñar la sociedad y la familia para que todos sus miembros aporten y enriquezcan con lo específico de cada uno. En cierto modo, lo que se ha pretendido, apoyado en distintas actitudes y posiciones teóricas, ha sido constatar que hay que redirigir las nuevas propuestas del feminismo o incluso superarlas de sus ataduras ideológicas limitadoras, sin anular lo que de positivo ha tenido dicha lucha por la igualdad de derechos y reconocimientos (Caballé, 2013, p. 302).

El humanismo revisado quiere ser una versión integradora. Hoy estamos en disposición de lograr una nueva sensibilidad y un nuevo acercamiento al tema del género y de la diferencia sexual que sea capaz de realizar una construcción positiva de un marco social de desarrollo humano. Las bases teóricas ya están puestas; la realización debe superar todavía muchos escollos

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Notas

[1] La Declaración de 1791 partía de la idea de que pese a la diferencia de naturaleza, la dignidad y roles ante la sociedad y el derecho debían ser de igualdad: “La mujer nace libre y permanece igual al hombre en derechos. Las distinciones sociales sólo pueden estar fundadas en la utilidad común”; “los derechos naturales e imprescriptibles de la Mujer y del Hombre […] son la libertad, la propiedad, la seguridad y, sobre todo, la resistencia a la opresión”; “todas las Ciudadanas y Ciudadanos deben participar en su formación personalmente o por medio de sus representantes. Debe ser la misma para todos; todas las ciudadanas y todos los ciudadanos, por ser iguales a sus ojos, deben ser igualmente admisibles a todas las dignidades, puestos y empleos públicos, según sus capacidades y sin más distinción que la de sus virtudes y sus talentos”, etc.

[2] Por poner un ejemplo, a la Declaración de 1791 le siguió la Vindication of the Right of Women (1792). La ONU declaró en 1967 la Declaración sobre la Eliminación de la discriminación contra la mujer; 1975 fue el Año Internacional de la Mujer donde se aprobó el primer plan de acción mundial y el Decenio de las Naciones Unidas para la Mujer: Igualdad, Desarrollo y Paz. En 1995 tuvo lugar la Declaración y Plataforma de Acción de Beijing, de la ONU. La Asamblea General de las Naciones Unidas del año 2000, dio el título La mujer en el año 2000: igualdad entre los géneros, desarrollo y paz para el siglo XXI. Esa igualdad fue un objetivo para la ONU (2002-7) con logros limitados según el informe de la UNESCO, Gender equality in basic education in Latin America and the Caribbean: state of the art (Chile, 2002) y evaluado en cuanto a Educación en el Informe de Seguimiento de la EPT en el mundo 2009. Superar la desigualdad (París, 2009). Y pese a ser la igualdad de sexos un Objetivo de Desarrollo Sostenible de aquí a 2030, siendo optimistas se necesitará todavía mucho para lograrlo según el Global Gender Gap Report 2020 elaborado por el World Economic Forum. En el caso de España, el más reciente es el estudio del Instituto Nacional de Estadística Mujeres y hombres en España que analiza en el 2021 la brecha entre sexos en: 1) empleo, 2) salarios, ingresos, cohesión social 3) educación, 4) salud, 5) conciliación trabajo y familia, 6) ciencia y tecnología, sociedad de la información, 7) delito y violencia, y 8) poder y toma de decisiones (INE, 2020).

[3] No con la extensión que tiene en los Estados Unidos (con más de 35 centros que ofrecen estudios de grado, máster y doctorado específicos), también en España se han creado Institutos o Centros de estudios de la mujer de los que dependen titulaciones de Máster; hay también al menos un programa de doctorado específico.

[4] Por ejemplo, el acceso de la mujer al voto abarca un abanico de fechas que van desde 1869 en algunos estados de los Estados Unidos de América, a 1971 en Suiza; pero no sigue siendo un derecho universal (Solé Romeo, 2011, pp. 111-112; Caballé, 2013; De Diego, 2008).

[5] Esta alianza, por otro lado, se considera crítica e incluso perjudicial para las iniciativas positivas y futuras del feminismo, pues “un sector del feminismo ha establecido una alianza intelectual y política con la postmodernidad al concluir que esta corriente interpreta más adecuadamente la realidad y ofrece una estrategia política más incluyente y menos normativa. De otro lado, el pensamiento feminista que se inscribe en la tradición de la igualdad ha señalado que la postmodernidad no ha proporcionado al feminismo ninguna herramienta crítica nueva” nos dice Cobo (2002, pp. 55-77; cfr. también: Gallego Pérez de Sevilla, 2018, pp. 361-394). El contexto teórico de la postmodernidad introduce al feminismo en una dialéctica de la oposición que distorsiona la realidad antropológica básica.

[6] El elemento combativo de los primeros años, cuando se desmontaba una estructura social apoyada en la reserva de privilegios universales sólo para los varones (como el acceso a la educación básica o superior, la autonomía económica, etc.) pudo derivar en algunos movimientos en una posición dialéctica de oposición y enfrentamiento entre géneros. Como señalaba Solé (2011, p. 19), debería distinguirse el movimiento que buscaba destruir una estructura de privilegios selectiva, de aquél que plantea la supresión de toda diferencia en una eterna oposición entre varones y mujeres, y de relaciones de poder entre ellos: ser “promujer pero no antihombre”, busca “destruir la jerarquía masculina, no el dualismo sexual”.

[7] Han asumido que todo lo femenino es una creación cultural y proponen anularlo asumiendo modos y valores exclusivamente comprendidos como masculinos. Sin embargo, hoy en día hay un fuerte rechazo a estas versiones de feminismo, como se verá en párrafos siguientes. Así lo expresaba Polo (2015, p. 150): “Muchas veces el feminismo incurre en la aludida confusión, en que la que se desvirtúa lo que tiene la distinción sexual de positivo, y da lugar a proponer una serie de objetivos antinaturales, con lo cual se llega a la frustración, o bien la naturaleza humana se venga, pues forzar la naturaleza humana conlleva consecuencias negativas. ¿De dónde proviene esa equivocación en el asunto de la igualdad? En principio, el planteamiento de la igualdad es equivocado porque pretende una igualdad genérica, sin tener en cuenta las distinciones reales. La mujer no debe, consciente o inconscientemente, tomar como modelo al varón, lo que es un error desde muchos puntos de vista”.

[8] Entre ellos: Asexual; Female to male trans man; Female to male transgender man; Female to male transsexual man; F2M; Gender neutral; Hermaphrodite; Intersex man; Intersex person; Intersex woman; Male to female trans woman; Male to female transgender woman; Male to female transsexual woman; Man; M2F; Polygender; T* man; T* woman; Two* person; Two-spirit person; Woman; Agender; Androgyne, Androgynes; Androgynous; Bigender; Cis; Cis Female; Cis Male; Cis Man; Cis Woman; Cisgender; Cisgender Female; Cisgender Male; Cisgender Man; Cisgender Woman; Female to Male; FTM; Gender Fluid; Gender Noncon­forming; Gender Questioning; Gender Variant; Genderqueer; Intersex; Male to Female; MTF; Neither; Neutrois; Non-binary; Other; Pangender; Trans; Trans Female; Trans Male; Trans Man; Trans Person; Trans*Female; Trans*Male; Trans*Man; Trans*Person; Trans*Woman; Transexual; Transexual Female; Transexual Male; Transexual Man; Transexual Person; Transexual Woman; Transgender Female; Transgender Person; Transmasculine; Two-spirit; cfr. Altera (2021).

[9] Hoy en día pocos padres optan por mantenerse al margen del cuidado y educación de sus hijos, hecho favorecido también por el incremento de beneficios (días tras el nacimiento de un hijo; medidas de conciliación laboral; trabajo desde el hogar), aunque las estadísticas siguen dando una mayor incidencia en mujeres, según el CIS.

[10] Para algunos autores esto ha supuesto una nueva esclavitud para la mujer: la incorporación al mundo laboral sin modificarlo y sin una real comprensión y esfuerzo por hacerlo compatible con el mundo familiar (que en esa dicotomía estaba reservado exclusivamente a la mujer) ha supuesto en la práctica el esfuerzo de duplicar para la mujer una “jornada laboral”: una externa, con las exigencias y requisitos de una dedicación exclusiva y en dura competitividad al adentrarse a las suspicacias de un mundo mayormente masculino; y otra interna, intentando no renunciar a ninguna de las vivencias y dedicaciones ejercidas antaño por las mujeres sin ocupación laborar fuera del hogar. Cfr. Blanca Castilla y Cortázar (1992, p. 219).

[11] Se ha pretendido que lograr la igualdad para la mujer significaba incorporarse a un modelo (especialmente de sociedad, económico y laboral) de un individualismo productivo, proponiendo rasgos antitéticos a los definidos como femeninos: la independencia frente a la interdependencia, la agresividad frente al cuidado, la competencia frente a la cooperación, la producción (de realidad objetiva externa) frente a la reproducción (relacional y personal), poniendo a la mujer en el puesto tradicional del varón sin modificarlo y sin dejarle aportar lo específicamente femenino a todos aquellos espacios (sociales, culturales, laborables) a los que se incorporaba.

[12] Burggraf (2000, p. 37). Es una noción que incorpora una concepción de posibilidad asociada a libertad realmente enriquecida y que es capaz de aunar naturaleza e historicidad como dos dimensiones ineludibles del ser humano; cfr. Cruz Cruz (1995) apoyado en la teoría expresada por Xavier Zubiri.

[13] Son los modelos de existencia reducida a “existencia líquida”, cambiante, inconsistente, definidos como hombre-goma, el hedonista ecléctico o el “último hombre”, el individualista narcisista, el “yo modular”, el “hombre mecano”, el “hombre Ikea”, que nos lleva a un “posthumanismo”, en que se ha roto la realidad de una “naturaleza” humana (Sánchez Sánchez, 2018, pp. 99-100). Sin desarrollar otra preocupante cuestión: la introducción de la medicina y farmacología para “diseñar el propio cuerpo” ya “liberado de toda rigidez identitaria” (Caballé, 2013, p. 318; Binetti, 2021, pp. 194-196) hacia un transhumanismo. En cambio (Meloni, 2012, p. 221) debe buscarse una nueva representación del sujeto para evitar tanto el esencialismo como el relativismo

[14] En esta propuesta antropológica deben tenerse en cuenta autores como Julián Marías (1980, 1982, 1994, 1996), Karol Wojtyla (2005, 2006, 2016, 2017) y a Xavier Zubiri (1984, 1986) entre otros autores y documentos de la Iglesia.

[15] La revisión del panorama de la mujer en la Edad Media (Solé, 1993), que sufrió en Occidente una transformación lenta pero consolidada por la incorporación de las ideas del cristianismo. También señalaba que el mundo medieval tiene una imagen más rica y valorada de la mujer –frente al pensamiento clásico, griego y romano, con una legislación y valoración más restrictiva– especialmente por la novedad que supuso en el pensamiento cristiano, la valoración de la Virgen María como el ser humano más excelso, y el particular papel de la mujer en el Evangelio frente a las concepciones antiguas judías y grecorromanas; cfr. Reinhardt (1993); Saranyana (1993).

[16] Parten del descubrimiento de que no se es neutro a la adquisición de un género socio-culturalmente definido, sino que la biología tiene una expresa dinamicidad que marca unas direcciones bien claras para el desarrollo de la personalidad en un entorno abierto y cultural. Los estudios en psicología y neuropsicología han señalado tanto en animales como en humanos la diferencia básica (biológica y psicológica) dada que orienta la adquisición y desarrollo de una personalidad culturalmente significada. Se citan al respecto casos dramáticos como el experimento John/Joana. La antropología no se ha quedado atrás en esta dirección de articular una definición biológica en un proyecto personal, poniendo como referentes los escritos citados de Wojtyla, Stein, Burggraf, Polo, Zubiri, etc. También la teología desde el impulso de Juan Pablo II (Cunha, 2018).

[17] Hay distintas caracterizaciones: formas o modos (Zubiri, 1984; 1986), tipos (Polo, 2007; 2015; Sellés, 2008), que se dirigen a una misma caracterización: la persona como unidad previa que tiene una naturaleza o esencia, queda definida en lo que es por la corporalidad y por tanto por la sexualidad. No implica poner a la sexualidad como el elemento último y superior, sino indicar que dicha unidad queda modalmente diferenciada por el hecho de ser-varón o ser-mujer.

[18] Y continúa la cita: “Quizá la intervención de la mujer en estos asuntos sea entrar a resolver estos problemas por vía personal. ¿En qué se podría notar? En varias cosas, porque la mujer puede ver mejor los componentes que tienen que ver con seres humanos. El hombre está demasiado proyectado, demasiado obsesionado por la gestación de la obra, por lo cual a veces se hace insensible, tosco; ve la cosa tal como es, pero aislada, es decir, sin ver que ahí están comprometidos seres humanos. Por eso aquí la mujer puede intervenir de manera decisiva. […] Una mujer puede hacer más habitable el mundo humano. Puede remediar los descuidos varoniles, que son de mucha importancia”. “Cuando interviene una mujer humaniza” (Polo, 2015, p. 154).

[19] Quizás el ejemplo más cercano sea el de la discípula de Ortega, Rosa Chacel, quien rechaza la “feminización de la mujer” y critica a Simmel (1938) porque presenta la necesidad de “mantener […] un dualismo radical; reconocer que la existencia femenina tiene otras bases, fluye por cauces radicalmente distintos de la masculina, construir dos tipos vitales, cada uno con su fórmula autónoma” (Savignano, 2010, p. 78), relegando a la mujer a un mundo distinto, apartándola de lo público y la cultura. La propuesta de Chacel, tal como la presenta este estudioso va en la línea de lo señalado aquí: “la mujer debe apropiarse del patrimonio cultural de la humanidad, no significa que ésta deba renunciar a producir cultura desde sus propias intensidades y cualidades” (Savignano, 2010, p. 79).

[20] Castilla de Cortázar (2011): “Uno de los mayores descubrimientos antropológicos realizados en el siglo XX es que tanto el varón como la mujer han de contribuir conjuntamente en la construcción familiar y cultural del mundo. Ambos están llamados a ser co-protagonistas del progreso equilibrado y justo que promueva la armonía y la felicidad”.

 

Modelo estadounidense de dominio global

 HISTORIA ECONÓMICA

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Terra Economicus, 2024, 22(2): 96–113

DOI: 10.18522/2073-6606-2024-22-2-96-113


Modelo estadounidense de dominio global

Balatsky Evgeniy Vsevolodovich

Universidad Financiera dependiente del Gobierno de la Federación Rusa, Moscú, Rusia Correo electrónico: evbalatsky@inbox.ru


Cita: Balatsky E.V. (2024). Modelo americano de dominio global.

Terra Economicus 22 (2), 96-113. DOI: 10.18522/2073-6606-2024-22-2-96-113


El artículo examina la historia de Estados Unidos con el fin de descubrir su auténtico modelo de dominación global, así como su revelación significativa a través de la identificación de elementos básicos. La identificación del modelo se realizó a partir de la estructuración de hechos históricos y ejemplos estilizados presentados en la nueva monografía colectiva “América contra todos. Geopolítica, estadidad y el papel global de Estados Unidos: historia y modernidad”. Al final resultó que, este modelo se caracteriza por cuatro elementos mentales: la mitología de la elección de Dios de los Estados Unidos, la doctrina de la irreconciliabilidad hacia el enemigo político, la estratagema de la lucha política en su conjunto y el síndrome de aversión a las pérdidas excesivas. El análisis mostró que los primeros tres elementos son de naturaleza universal y están presentes en casi todos los modelos nacionales de dominación, mientras que el cuarto elemento es inherente principalmente sólo a los Estados Unidos y se debe en gran medida al inicio histórico tardío de la condición de Estado estadounidense. El modelo de dominio global estadounidense y sus elementos se han formado a lo largo de 200 años y, por tanto, se caracterizan por una gran estabilidad e inercia. Proyectar el modelo de dominio estadounidense en los acontecimientos político-militares modernos ha hecho posible plantear la tesis de que la probabilidad de una iniciativa estadounidense de iniciar una guerra termonuclear global es insignificante.


Palabras clave: dominio global; hegemonía; nacionalidad estadounidense; ideología; establecimiento; actitudes politicas


El modelo americano de dominio global

Evgeny Balatsky

Universidad Financiera, Moscú, Rusia, correo electrónico: evbalatsky@inbox.ru


Cita: Balatsky E. (2024). El modelo americano de dominio global. Terra Economicus 22 (2), 96–113 (en ruso). DOI: 10.18522/2073-6606-2024-22-2-96-113


©E.V. Balatski, 2024


El artículo analiza la historia de Estados Unidos con el fin de descubrir su auténtico modelo de dominación global, así como su revelación significativa a través de la definición de sus principales elementos. La identificación del modelo se basa en evidencia histórica y hechos estilizados tomados de un nuevo libro, “America is Against Everyone”. Geopolítica, estadidad y el papel global de los Estados Unidos: historia y modernidad. Como sugiere el libro, este modelo se caracteriza por cuatro elementos mentales: (1) el mitologema de los Estados Unidos elegidos por Dios, (2) la doctrina de la intransigencia hacia un oponente político, (3) la estratagema de la totalidad de la lucha política, y (4) el síndrome de rechazo de pérdidas excesivas. Mientras que los primeros tres elementos son de carácter universal y están representados en casi todos los modelos nacionales de dominación, el cuarto es peculiar principalmente de Estados Unidos únicamente, en gran parte debido al hecho de que la condición de Estado estadounidense es de origen relativamente reciente. El modelo estadounidense de dominación global, junto con sus elementos, que se han ido configurando durante 200 años, muestran una gran estabilidad e inercia. Habiendo proyectado las peculiaridades del modelo de dominio estadounidense en los actuales acontecimientos militares y políticos, se sugiere que es poco probable que Estados Unidos inicie una guerra nuclear en la perspectiva de corto plazo.

Palabras clave: dominio global; hegemonía; Estadidad estadounidense; ideología; establecimiento; actitudes politicas

Códigos JEL: F02, N41, N42


Introducción: un libro inusual para todos.

En 2024, se publicará un libro verdaderamente emblemático sobre la historia de Estados Unidos, “Estados Unidos contra todos”. Geopolítica, estadidad y el papel global de Estados Unidos: historia y modernidad”. Este trabajo no es una monografía del autor, sino un trabajo colectivo de seis personas, la mayoría de las cuales son actualmente diplomáticos rusos de alto rango; Además, los autores contaron con la ayuda de especialistas de centros científicos rusos tan conocidos como IMEMO RAS, MGIMO, la Universidad RUDN, el Instituto de Estudios Orientales de la Academia de Ciencias de Rusia, el Instituto de Estudios Africanos de la Academia de Ciencias de Rusia y el Instituto de América Latina de la Academia de Ciencias de Rusia. Esta circunstancia hace que el libro, nombrado casi automáticamente, esté muy bien fundamentado y contrastado profesionalmente, que es su punto fuerte. Al mismo tiempo, hay que admitir que las obras más interesantes hoy en día son los más vendidos del autor, en los que se ven las ideas originales y la actitud ante las cuestiones planteadas por la personalidad del creador del manuscrito. El lector no encontrará esto en el libro que reseñamos, pero los autores se defienden con la siguiente circunstancia: en el libro, incluso sin eso, todas las ideas y posiciones son extremadamente transparentes y están definidas desde el principio, incluso desde su título; Lo que importa es principalmente la disposición del material fáctico.

Para que toda presentación posterior quede clara, conviene decir algunas palabras sobre la “publicidad oficial” de la publicación en cuestión. El libro fue firmado para su impresión el 03/09/2023, y ya el 08/09/2023 (¡solo cinco días después!) El secretario del Consejo de Seguridad de la Federación de Rusia, Nikolai Patrushev, en una reunión con colegas en la CEI, entregó ellos las primeras copias impresas. Señaló que el libro fue preparado por la comunidad científica rusa y mencionó dos centros científicos más que participaron en él: la Academia Diplomática del Ministerio de Asuntos Exteriores de Rusia y el Instituto de Estados Unidos y Canadá de la Academia de Ciencias de Rusia. Después de este N.P. Patrushev reveló el “secreto” de este libro: “Nosotros en el aparato del Consejo de Seguridad lo hemos analizado cuidadosamente y creemos que es muy relevante, especialmente en el contexto de la actual situación internacional. Este libro, utilizando ejemplos específicos, utilizando una amplia gama de hechos y evidencia documental, rastrea los orígenes y la evolución de las políticas destructivas de los Estados Unidos, comenzando con el nacimiento de la condición de Estado estadounidense y continuando hasta nuestros días”; Una sección separada del libro está dedicada al análisis de “la esencia antidemocrática del Estado estadounidense y sus políticas internas y externas” 1 . Por tanto, el nuevo libro tiene un marcado carácter ideológico, que define el lugar del actual líder mundial en el espacio geopolítico moderno.

1 Patrushev presentó a sus colegas de la CEI un libro sobre la esencia de la geopolítica estadounidense. TASS , 8 de noviembre de 2023 https://tass.ru/politika/19228161 (fecha de acceso: 15/01/2024)


Ya que nos hemos quitado las máscaras, seremos extremadamente francos: la principal tarea del libro es pintar un retrato del actual principal rival geopolítico de Rusia, Estados Unidos. Considerando que el choque entre Rusia y Occidente (EE.UU.) por nuestro país es de carácter existencial, comprender al enemigo requiere la máxima precisión, descartando todo tipo de sentimientos y pasajes políticamente correctos. Hay que comprender y estar preparados para lo que es capaz de hacer un poderoso adversario geopolítico, que atraviesa un período nada favorable en su historia.

Es imposible no señalar algunos datos más interesantes de la "historia" del libro en cuestión. En primer lugar, no se puede comprar en una venta abierta normal. En segundo lugar, el libro se puede descargar de forma fácil y totalmente gratuita en formato PDF auténtico en muchos sitios de Internet. Al menos, el libro se ofrece en los sitios web oficiales de la Academia Diplomática del Ministerio de Asuntos Exteriores de Rusia y de la Sociedad Rusa de Científicos Políticos. A primera vista, se trata de una combinación de hechos bastante extraña, pero se explica fácilmente.

En primer lugar, el libro publicado pertenece a la categoría de tomos verdaderamente poderosos: tiene casi 600 páginas en formato ampliado. En segundo lugar, el libro está repleto de gráficos en blanco y negro y en color, y realmente hay muchas pestañas similares en el libro (fotos de personas, mapas geográficos, grabados, caricaturas, etc.). En tercer lugar, el libro se publicó en una edición limitada: la versión impresa muestra una cifra "optimista" de 8.000 ejemplares, mientras que la versión electrónica disponible públicamente enumera sólo 300 ejemplares. En cualquier caso, esto no es suficiente para el país. Pero de lo dicho se desprende lo principal: si el libro sale a la venta oficial, costará una cantidad bastante decente (teniendo en cuenta los parámetros de publicación enumerados, ¡simplemente no puede ser de otra manera!), y esto significa que no todos los ciudadanos de el país podrá darse el lujo de adquirir un producto intelectual tan caro. Al mismo tiempo, del comentario de N.P. Patrushev implica implícitamente que un libro así es recomendable para todos (!) los residentes conscientes de Rusia. De lo contrario, la mayor parte de la población seguirá haciéndose ilusiones absurdas sobre la confrontación que se está desarrollando entre Occidente y Rusia. Al parecer, fue esta lógica la que provocó que el libro se publique en varios sitios y cualquier persona interesada pueda obtenerlo de forma gratuita.

Así, con respecto a la obra histórica publicada, las autoridades del país siguen una política simple pero razonable: el libro, inusual en todos los aspectos, está disponible para todos los ciudadanos. La cuestión de si los rusos responderán o no al producto del trabajo intelectual que se les ofrece depende de muchas circunstancias, no sólo de la conciencia política del propio pueblo, sino también de la hábil propaganda del producto lanzado al mercado del libro. El tiempo lo dirá.

Y una cosa más: el libro todavía se retrasó unos 10 años en su publicación. De acuerdo con nuestra cronología, la Cuarta Guerra Mundial, como la Tercera (Fría), es de carácter híbrido y comenzó en 2014, cuando el consenso internacional sobre las fronteras de los estados del planeta fue violado por la anexión de Crimea a Rusia. (Balatsky, 2022). Incluso entonces quedó claro que Occidente nunca podría aceptar esto. En consecuencia, ya entonces debería haber comenzado una revisión sobria de la historia del rival geopolítico –Estados Unidos–. Es posible que esto cambie de alguna manera la trayectoria del conflicto ruso-ucraniano y quizás otros acontecimientos políticos importantes. Sin embargo, el silencio ideológico por inercia duró unos diez años más, y el libro actual sólo por fin, aunque tardíamente, clava un clavo en el ataúd de las ilusiones perdidas de las autoridades rusas respecto de su “socio eterno”: los Estados Unidos. Sin embargo, como sabemos, más vale tarde que nunca.


Características de una nueva lectura de la historia de Estados Unidos

El libro en cuestión no es en modo alguno la única publicación sobre historia de Estados Unidos en el mercado editorial ruso: ya se han publicado en el país un gran número de manuscritos alternativos sobre este tema. Por ejemplo, el principal competidor de “America Against Everyone”, sin duda, es el libro del director estadounidense Oliver Stone y el historiador Peter Kuznik (Stone, Kuznik, 2023), en el que los autores desacreditan ideas idealizadas sobre Estados Unidos basadas en sobre datos de archivo y materiales desclasificados, recuperando la historia del país en los últimos tiempos


100 años; En cuanto a la presentación del material, el libro de Stone y Kuznik sirve como una especie de modelo para los autores rusos.

Robert Rimini ofrece un compendio más condensado de la historia de Estados Unidos , quien se centra en su singularidad y su diferencia con cualquier otro país ( Rimini, 2024 ). Tippot Sage se centra en la inconsistencia tanto de la historia de Estados Unidos como de sus logros (Sage, 2021), y el clásico francés de prosa psicológica Andre Maurois se centra en las numerosas “bifurcaciones” de la historia del país (Maurois, 2022). . En este contexto, también existen libros de texto originales de historia de Estados Unidos. Algunos de ellos emprenden una comprensión problemática de sus acontecimientos más importantes (Sogrin, 2021). También hay intentos originales de rastrear la metamorfosis del espíritu de la vieja Inglaterra en el liderazgo mundial de los Estados Unidos en muchas áreas de la cultura: literatura, cine, arquitectura, música popular, filosofía, derecho, ciencias naturales y técnicas ( Kuznetsova, Utkin , 2010 ). La lista de tales trabajos generalizadores puede continuar.

A diferencia de versiones anteriores de la historia de Estados Unidos, la tarea de los autores de “Estados Unidos contra todos” parece haber sido brindar al lector información honesta, en gran medida inesperada y poco conocida, sobre los logros del país en la política mundial. Los autores lo consiguieron al máximo, pero el retrato del tema geopolítico quedó sin pintar; el propio lector debe hacerlo por ellos. De hecho, los autores “acumulan” hechos históricos, principalmente en orden cronológico. Por tanto, el resultado es una especie de crónica histórica con todos sus atributos, pero la escala del material, y en parte su especificidad, más bien desanimará al lector común que ilustrarlo. Aunque los autores primero intentan hacer una incursión en los fundamentos ideológicos y conceptuales de la hegemonía estadounidense y luego se dirigen directamente a las capas históricas, es evidente que esto no es suficiente. Necesitamos algunas características estructurales del tema geopolítico bajo consideración que puedan proyectarse en el choque moderno de civilizaciones. Además, tales características deberían ayudar a tomar decisiones políticas modernas; de lo contrario, el libro cumplirá la función de información pasiva para los especialistas y, tal vez, incluso para las masas, pero no proporcionará una base analítica para quienes toman decisiones.

Esta opinión puede considerarse subjetiva y, por lo tanto, sólo puede sustentarse de una manera constructiva: decir esto y aquello que no se expresó en el libro o no se enfatizó lo suficiente. En este sentido, el propósito del artículo es revelar el modelo estadounidense de dominación global, sus características y la universalidad del esquema general. El modelo en sí será un diseño estructural y lógico con visualización gráfica.

La justificación de la relevancia de la tarea radica en la importancia de cualquier interpretación, incluidas las históricas. La exposición de hechos históricos en sí misma no conlleva ningún conocimiento positivo; Estos hechos primarios "en bruto" deben pasar por un cierto procesamiento, tomar forma en esquemas analíticos específicos, conclusiones y tesis políticas, después de lo cual la historia comienza a "hablarnos" y "responder" a las preguntas planteadas. Esta lógica es la que se utiliza en las siguientes secciones.

La idea de país elegido de Dios: fundamentos históricos

Hoy en día, el principal reproche al establishment estadounidense por parte de los políticos de todos los países es su posición mesiánica, que debería basarse en algún milagro fundamental. Los autores señalan con bastante razón que el establecimiento de un “gobierno imperial en nombre de valores universales” se basa en el mesianismo secular y religioso (America vs...., 2023: 41). Pero la fuente de este mesianismo es un milagro político: el surgimiento de Estados Unidos como Estado y su transformación en un líder geopolítico global.

Si comenzamos desde 1783, en ese momento Estados Unidos representaba aproximadamente una quinta parte de su territorio moderno. Sin embargo, entonces comienzan los milagros verdaderamente mal explicados. Por ejemplo, Napoleón Bonaparte, reconocido como una de las figuras políticas destacadas de todos los tiempos y pueblos, de repente actuó como un completo cretino, vendiendo la colonia francesa de Luisiana a Thomas Jefferson en 1803, regalando así casi una cuarta parte del territorio de la Estados Unidos modernos por 15 millones de dólares o 80 millones de francos, lo que a los precios actuales equivale aproximadamente a 230 millones de dólares.


(Estados Unidos vs...., 2023: 148). Por supuesto, se puede justificar la decisión de Napoleón por su pasión por la hegemonía en el Viejo Mundo, pero, como demostraron los acontecimientos posteriores, en realidad intercambió la posesión pacífica de todo un estado en América del Norte por una guerra dudosa con Rusia; Al mismo tiempo, Napoleón, por el contrario, intentó ampliar sus colonias africanas. Este es el primer milagro.

Luego, en 1819, Estados Unidos adquirió Florida de España por una compensación de 5,5 millones de dólares. La justificación tradicional de este hecho es que España estaba agotada por los acontecimientos en el Viejo Mundo, así como por los levantamientos anticoloniales en América Latina. Es posible que así sea, pero el acuerdo podría haberse congelado hasta tiempos mejores conservando el derecho a reclamar sus territorios. Al mismo tiempo, Perú y Bolivia finalmente recibieron la soberanía de España sólo en 1826, momento en el que la metrópoli continuó con las operaciones militares. También es característico que la Declaración de Independencia de Chile fue proclamada oficialmente en 1818 y reconocida oficialmente por España recién en 1844. Así, España claramente no mostró generosidad hacia sus colonias, incluso con una feroz resistencia militar de su parte, pero al mismo tiempo abandonó tan fácilmente Florida, donde no hubo disturbios anticoloniales ni guerra de guerrillas, sino con los indios seminolas locales. Los colonos españoles lograron vivir en paz (América vs..., 2023: 190). En resumen, éste es el segundo milagro de la condición de nación estadounidense.

En 1846, Gran Bretaña reconoció a Oregón como posesión de Estados Unidos, lo que, según los autores del libro, es muy extraño. Así, durante la Guerra de 1815, “el repentino cese de las hostilidades y la voluntad de Inglaterra de renunciar a los frutos de sus numerosas victorias siguen siendo uno de los grandes misterios de la historia estadounidense” (America vs...., 2023: 150). En 1818, Londres decidió hacer concesiones y Fort George quedó bajo control estadounidense, después de lo cual Estados Unidos declaró sus derechos sobre todo el territorio de Oregón, que había sido propiedad conjunta con Gran Bretaña durante muchos años. Por supuesto, hay una cierta explicación para este paso, pero también adolece de una evidente artificialidad. Y este es el Tercer Milagro, que le dio a Estados Unidos aproximadamente un 10% más de su territorio actual. Finalmente, por la guerra con México del periodo 1835-1848. Estados Unidos recibió aproximadamente otra cuarta parte de su territorio actual, aislando al estado vecino en casi un 60% con una compensación simbólica de 15 millones de dólares. Además, todos los enfrentamientos con las fuerzas armadas mexicanas fueron casi incruentos para los estadounidenses, especialmente considerando la magnitud de los conflictos. conquistas territoriales. Y una cosa más: los estadounidenses llevaron a cabo casi todas las operaciones militares en la guerra con México con su "destacado" líder militar y presidente Antonio López de Santa Anna, quien perdió todas las batallas, incluidas las claramente ganadoras. Una versión de esta situación es que Santa Anna recibió una recompensa impresionante de los estadounidenses, quienes transfirieron una cantidad significativa a los generales enemigos. Incluso al regresar al poder en 1853, vendió otros 77 mil metros cuadrados a los estadounidenses a un precio conveniente. km a lo largo de la frontera de los dos países. El resto de su vida, Santa Anna vivió en Cuba y Estados Unidos (América vs..., 2023: 155). Sin embargo, todos estos acontecimientos son extraordinarios y

no encajan bien en la lógica geopolítica. Y este es el Cuarto Milagro de la formación de Estados Unidos. La Guerra Civil estadounidense fue increíblemente feliz para la condición de Estado estadounidense.

La fe y el Sur 1861–1865 Lo sorprendente de esta guerra es el hecho de que no fue del todo ordinaria: su especificidad consistió en una demarcación territorial muy clara de dos partes de los Estados Unidos, de las cuales la segunda parte, el Sur, se separó del primer país. Esta situación no sólo podría, sino que debería (!), conducir a la consolidación y legitimación de dos Estados diferentes. En comparación, la Guerra Civil Rusa de 1918 no estuvo geográficamente localizada entre blancos y rojos; Los combates se extendieron caóticamente por todo el país y, por lo tanto,

Era imposible “estar de acuerdo y separarse”. Durante la Guerra Civil entre el Norte y el Sur de Estados Unidos existió tal oportunidad, pero contrariamente a toda lógica, el país sufrió grandes pérdidas humanas, manteniendo su integridad previamente adquirida. De paso, observamos que después de la victoria del Perú en la guerra de independencia en 1825, el Alto Perú se separó del país, formando un nuevo estado: Bolivia. En 1836 se formó la Confederación Peruano-Boliviana, que colapsó tres años después debido a la intervención militar de Chile. Así, en América Latina del hemisferio occidental prevaleció la línea del separatismo nacional, a pesar de todos los intentos de unir los territorios de habla hispana. En este contexto, el deseo de Estados Unidos de consolidar las tierras del continente por todas las opciones y a pesar de todos los obstáculos parece sorprendente. Este es el Quinto Milagro del nacimiento de Estados Unidos como Estado.


El último de la serie de acontecimientos descritos tuvo lugar en 1867 gracias a la venta de Alaska a Estados Unidos por parte del Imperio Ruso por 7,2 millones de dólares; La adquisición territorial de los estadounidenses ascendió a aproximadamente el 16% del área de su país actual. El fundamento de la decisión de las autoridades rusas es exactamente el mismo que en casos anteriores de España, Francia, Gran Bretaña y México: era difícil mantener un territorio distante en circunstancias políticas ya difíciles. Sin embargo, la dirección suprema rusa no tenía una opinión clara sobre tal operación. Todos los hechos hablaban de la rentabilidad del proyecto ruso-americano, del bienestar social de la población de su territorio y de los ricos yacimientos de recursos naturales 2 . Los autores del libro, aunque no de forma categórica, llegan a la conclusión de que la decisión de vender Alaska fue incorrecta. La cantidad por la que se compró este territorio ascendió al 2,8% de los gastos presupuestarios del Imperio Ruso (America vs..., 2023: 236). Este dinero, así como los pagos por Florida, Luisiana, territorios mexicanos, etc., no solucionaron absolutamente nada para ninguno de los países receptores. De hecho, en todos estos casos, los precios de las tierras adquiridas tenían un significado puramente simbólico. Y este es, quizás, el sexto milagro de la condición de Estado estadounidense.

Por lo tanto, el surgimiento mismo de los Estados Unidos puede considerarse igualmente un milagro geopolítico y un malentendido geopolítico: no hay análogos en la historia de la humanidad para que un estado tan enorme surja casi pacíficamente frente a la competencia por estas tierras de tales " países “serios” como Rusia, España, Francia, Gran Bretaña e incluso México. Por tanto, hay muchas razones para creer que esto no es más que la providencia de Dios. Y si esto es así, entonces los propios Estados Unidos son un estado absolutamente excepcional, cuya existencia misma está santificada por la mano divina. Pero entonces ese estado elegido por Dios está permitido más que otros países y pueblos juntos. Como consecuencia de este hecho, Estados Unidos y sus líderes políticos no pueden cometer errores en las cuestiones más importantes de la vida del planeta.

El posterior triunfo económico y tecnológico de Estados Unidos también puede percibirse como una anomalía histórica y descomponerse en una serie de milagros igualmente sorprendentes, que no haremos para ahorrar tiempo. Pero en conjunto esto ya no puede ser un feliz accidente: es una confirmación de la misión especial del país y de su elección por Dios.

En nuestra opinión, los orígenes de la actitud ideológica del establishment estadounidense sobre el excepcionalismo, la rectitud en todos los asuntos y la permisividad del país se encuentran en una serie mal explicada de milagros históricos, anomalías, paradojas y accidentes que se fusionaron en un Estado sorprendentemente eficaz y poderoso. Este fenómeno finalmente tomó forma a finales del siglo XIX y hoy se manifiesta en cada detalle de la política internacional estadounidense. A continuación, por brevedad, llamaremos a esta propiedad el mitologema de la elección del Estado por parte de Dios , que subyace a las ideas del establishment estadounidense sobre su exclusividad , corrección , infalibilidad y permisividad . No es de extrañar que con el tiempo este mito se convirtiera gradualmente en un motivo de orgullo y fortaleza para la nación estadounidense y su élite. En este sentido, la mitología de los elegidos de Dios, que tomó la forma de una saga majestuosa, se convirtió en una fuente espiritual de fuerza y ​​​​energía para cada residente de los Estados Unidos; Esta situación persiste en gran medida hasta el día de hoy e impregna la vida mental de la sociedad estadounidense en todos los niveles sociales. Sin la mitología de la elección de Dios, sería difícil para los políticos estadounidenses creer en su propia justicia y, por lo tanto, es difícil sobreestimar la importancia de tal actitud mental.

Hay que decir que la mitología de la elección de Dios no es algún tipo de construcción artificial impuesta por los políticos y propagandistas estadounidenses a su pueblo. Por el contrario, todo el curso de la historia de los últimos doscientos años confirma sin ambigüedades esta posición ideológica, ya que todos los hechos históricos demuestran que ningún país en el mundo ha superado con tanta maestría los problemas que enfrenta y ha respondido con tanta eficacia a los desafíos globales emergentes. Es esta circunstancia la que consolida la mitología de la elección de Dios y la llena de contenido histórico real. Sin embargo, una vez que se ha establecido firmemente en la conciencia pública, esta mitología comienza a desempeñar un papel decisivo en todos los esfuerzos del establishment estadounidense.

Si en la etapa inicial solo la extracción y venta de pieles de nutria marina (nutria marina) daba una rentabilidad del 300 al 500% (América vs...., 2023: 217), cuando el territorio de la América rusa estaba vendido ya existía una economía diversificada: se llevó a cabo la construcción naval, se exploraron puertos marítimos, se exploraron depósitos de carbón, se realizó tala, pesca, etc.


La doctrina de la intransigencia: actitudes civilizatorias

La mitología de la elección de Dios hoy es la cualidad central del poder político estadounidense, que justifica en gran medida la rigidez con la que los líderes del país implementaron su modelo de dominación global. Así, el impulso inicial de esta crueldad es la cosmovisión de los primeros colonos del continente, que eran puritanos, es decir. una secta cristiana fundamentalista. Como saben, los protestantes inicialmente se rebelaron contra la inmoralidad del catolicismo papal, pero terminaron igual que los inquisidores católicos. A este respecto, basta recordar que la famosa moral protestante, glorificada por Max Weber (Weber, 2022), no impidió que Jacques Calvin quemara en la hoguera a Miguel Servet, quien descubrió la circulación pulmonar (Zweig, 1988), lo que difería poco de la política de la Iglesia católica, que hizo lo mismo con Giordano Bruno. Por lo tanto, debe afirmarse: los puritanos son intransigentes y, en combinación con la mitología nacional de la elección de Dios por parte de Estados Unidos, esto da lugar a una intolerancia extrema de los estadounidenses blancos hacia todo lo que no encaja en su imagen del mundo. Así se formó en los Estados Unidos la doctrina de la intransigencia : una actitud civilizatoria de política intransigente, destinada a mantener la homogeneidad cultural y "limpiar" todos los elementos sociales indeseables. Fue el deseo de crear un entorno social homogéneo lo que se convirtió en la justificación ideológica del genocidio de la población indígena del continente: los indios.

Según estimaciones modernas, entre 1600 y 1900, los colonos exterminaron a unos 3 millones de indios (America vs...., 2023: 181). Estos últimos crearon una diversidad cultural innecesaria e incluso peligrosa (!) del país y, por lo tanto, tuvieron que ser destruidos. Así, la doctrina de la intransigencia, por un lado, encontró su justificación en la mitología de la elección de Dios de los estadounidenses blancos; por otro lado, sirvió como justificación para la sencillez en la elección de los medios para lograr sus objetivos.

Para eliminar a los indios, se reconocieron como legítimos todos los medios y métodos: arrojar un "regalo" a las tribus pacíficas en forma de mantas infectadas con viruela; criar razas especiales de perros para la caza de indios e introducir pagos en efectivo por dicha caza; falta de otorgamiento a la población indígena de la ciudadanía del país en el que vivía; introducción de una lista de precios para el cuero cabelludo indio, diferenciada por la “calidad” de su propietario: hombre, mujer o niño; sustitución de tratados con indios sobre división de tierras por otros falsos; la destrucción bárbara y completamente artificial de 60 millones de bisontes, que vagaban por el continente antes de la llegada de los colonos y formaban la base de la vida de los indígenas, sólo para privarlos de esta base de existencia; la introducción de asignaciones presupuestarias para la destrucción de animales y la presentación de la medalla correspondiente, en cuyo anverso se representaba un bisonte muerto y en el reverso, un indio muerto; reasentamiento de los indios supervivientes en territorios deshabitados y casi inadecuados para la vida; organizar el reasentamiento de personas en la época más fría del año, bajo escolta militar y sin asistencia alguna, para que la tasa de mortalidad en el camino fuera máxima (alrededor del 30%); segregación de indios en lugares especialmente designados (reservas) sin derecho a circular por el país; entrega de la Medalla de Honor (el máximo galardón militar estadounidense) por el fusilamiento masivo de mujeres y niños desarmados de tribus indias pacíficas.

La línea roja en la campaña antiindia fue formulada al final de su vida por el famoso líder indio Nube Roja: “Los blancos nos hicieron muchas promesas, más de las que puedo recordar. Sólo cumplieron una cosa: prometieron quitarnos nuestra tierra, y nos la quitaron” (América contra..., 2023: 198). Este enfoque intransigente para lograr la tarea asignada es una característica histórica del establishment estadounidense. Si el objetivo es "limpiar" el territorio del país de los indios, entonces la "limpieza" se llevará a cabo a cualquier precio y cueste lo que cueste.

La doctrina de la intransigencia es universal y abarcadora y, por lo tanto, las autoridades estadounidenses fueron intransigentes no sólo con los indios. Así, paralelamente a los pueblos indígenas, los competidores europeos, los colonos holandeses y suecos, también fueron sometidos a una destrucción sangrienta y despiadada (América vs...., 2023: 184). Y, por ejemplo, el presidente estadounidense Andrew Jackson, “famoso” por el exterminio masivo de indios, fácilmente envió soldados para ejecutar en masa a trabajadores en huelga (América contra..., 2023: 143).


Los cuáqueros, representantes de la llamada Sociedad Religiosa de Amigos, fueron igualmente destruidos sistemática y celosamente en los Estados Unidos. Los cuáqueros creían que para comunicarse con Dios, una persona no necesitaba ir a la iglesia, comunicarse con los sacerdotes o incluso leer la Biblia; Basta escuchar la voz interior, a través de la cual los poderes superiores le transmitirán todo lo que necesita. Y todas las personas en la Tierra tienen esta oportunidad: representantes de otras religiones, ateos e incluso indios. El rechazo total de tales puntos de vista por parte de los líderes puritanos condujo en última instancia a un ataque sangriento contra la disidencia cuáquera. Además, los puritanos americanos no sólo llevaron a cabo la ejecución de los cuáqueros en la horca, sino que lo hicieron apresuradamente y bajo el ruido ensordecedor de los tambores, para no dar a los presentes la oportunidad de escuchar las últimas palabras del condenado que intentaba exponer la significado de sus enseñanzas (América contra..., 2023: 129). En otras palabras, los estereotipos culturales extranjeros deben eliminarse por cualquier medio y a cualquier costo.

Finalmente, la Guerra Civil entre el Norte y el Sur proporcionó otro ejemplo clásico de la intransigencia política de las autoridades estadounidenses. Aquí el choque no se produjo con “otros” grupos étnicos, sino dentro del propio pueblo, o más precisamente dentro de las elites estadounidenses. Y la intransigencia del Norte hacia el Sur no deja de impresionar. Por primera vez, la población estadounidense experimentó el uso de “tácticas de tierra arrasada”, cuando todo lo que había en territorio enemigo fue destruido y quemado. El general William Sherman dio la orden de destruir las propiedades de los sureños: se quemaron propiedades y pueblos, se destruyeron fábricas y plantaciones, se generalizó la violencia, el saqueo y el asesinato de civiles. Al mismo tiempo, la política del general norteño Ulysses Grant consistió en un enfrentamiento directo con el enemigo, y nunca tuvo en cuenta las bajas ni siquiera de su propio ejército; Paralelamente, los norteños formaron "regimientos negros", que en 1864 sirvieron como "carne de cañón". Después del final de la guerra, la discriminación contra los sureños continuó y, como resultado, muchos nativos de los estados del sur abandonaron el país. Así, además del conocido éxodo de la población negra tras la Guerra Civil, también se produjo un éxodo masivo de ciudadanos blancos. Así, la política de limpiar el territorio de elementos sociales extraños resultó ser verdaderamente universal, extendiéndose incluso a sus propios ciudadanos y a su propia élite.

En el futuro, la doctrina de la intransigencia se convertirá en el principio central de la política exterior de Estados Unidos en relación con otras culturas, pueblos y regímenes. Baste recordar que durante la Segunda Guerra Mundial se lanzó una grandiosa campaña de propaganda para desautorizar a los japoneses, que eran presentados no tanto como personas, sino como animales o incluso insectos; en carteles militares se los representaba como ratas, chinches y cucarachas; esto justificó en gran medida el posterior bombardeo nuclear de Hiroshima y Nagasaki y el envío de 110.000 ciudadanos estadounidenses de ascendencia japonesa a campos de concentración dentro del país durante la guerra (America vs...., 2023: 343-344).

Hay que admitirlo honestamente: la doctrina de la intransigencia ha pasado sistemática y exitosamente la prueba del tiempo y, por tanto, ha seguido existiendo. Por un lado, esta doctrina se aplicó a un enemigo obviamente más débil o ya derrotado, y por otro lado, era algo artificial, pero aun así consolidó a la nación en torno a la idea de su elección por Dios. La eliminación de elementos sociales ajenos dentro del país, y posteriormente en todo el espacio geopolítico, creó una sensación de comodidad y seguridad no sólo entre las élites políticas, sino también entre las amplias masas de la población.


Guerras híbridas y doble rasero: tradición histórica

Las acciones políticas actuales de Estados Unidos se basan en tradiciones que se remontan al comienzo mismo de su condición de Estado. Si partimos de la definición moderna ampliada de guerra híbrida como un choque entre estados que utilizan todos los recursos y métodos de lucha disponibles (técnicos, financieros, humanos), excepto la destrucción termonuclear (Sivkov, Sokolov, 2023: 13), entonces Estados Unidos El establishment inicialmente “reunió” al país precisamente de esta manera, apoyándose en gran medida en una política de dobles raseros y acciones ocultas. Ilustremos esta tesis con varios ejemplos sorprendentes.


Volviendo a la serie de anexiones territoriales a los Estados Unidos “primarios”, se puede ver que ninguna de ellas requirió una guerra a gran escala, que desde el principio fue reemplazada por operaciones especiales encubiertas. Como se mencionó anteriormente, el líder mexicano Santa Anna claramente recibió generosas recompensas del lado estadounidense. En la compra de Alaska a Rusia, un papel especial en el acuerdo lo desempeñó el diplomático ruso Eduard Andreevich von Stöckl, quien, durante su estancia en Washington como enviado de Rusia, se casó con una estadounidense, adquirió amistades en el establishment estadounidense, incluidos senadores y el secretario. de Estado, y participó constantemente en recepciones, cenas, picnics y paseos, donde, al parecer, tuvo lugar su nuevo reclutamiento. Esta suposición se ve confirmada por el hecho de que después del acuerdo con Alaska, Stöckl se retiró inmediatamente, pasó el resto de su vida en Francia y murió en París. Así, la anexión de Alaska a los Estados Unidos estuvo marcada por el uso de un agente doble que trabajaba tanto para el Imperio ruso como para los Estados Unidos. En otras transacciones de adhesión, el efecto del soborno también es visible. La base de tales operaciones es el dinero, que en ese momento ya era suficiente en Estados Unidos. Además, ya al comienzo de su historia, la élite política estadounidense se dio cuenta de que era mucho más fácil enriquecer a una persona egoísta que satisfacer las ambiciones de todo un estado.

Es digno de mención que Estados Unidos siempre ha sabido utilizar el fenómeno del agente doble a su favor. Por ejemplo, Alexander Hamilton, 1798–1800. que ocupó el cargo de Comandante en Jefe del Ejército estadounidense y pasó a la historia del país como el primer Ministro de Finanzas, fue también un agente doble (de Gran Bretaña y Estados Unidos), recibiendo recompensas de Londres durante años por espiar a favor de Gran Bretaña (América vs...., 2023: 113). Este pequeño detalle en la biografía de Hamilton no le impidió convertirse en un héroe del país y que el propio país fortaleciera su posición en el enfrentamiento con Gran Bretaña.

Hay que decir que se aplica un doble rasero a casi todos los héroes nacionales de Estados Unidos. Por ejemplo, el padre fundador de los Estados Unidos, George Washington, no sólo fue el plantador y noble propietario de esclavos más rico e influyente, sino que también hizo una carrera militar en el exterminio de los indios (America vs...., 2023: 113 ). El aliado más cercano de Washington, Benedict Arnold, hizo carrera en el comercio de contrabando industrial, y durante la guerra con Gran Bretaña, como general estadounidense, sin vergüenza se pasó al lado de los británicos a un precio muy aceptable para Londres (Estados Unidos). vs...., 2023: 113). El general Ulysses Grant, quien más tarde se convirtió en presidente de los Estados Unidos y es considerado el segundo héroe de la Guerra Civil después de Lincoln, se retiró con el rango de capitán después de la campaña militar en México, vendió arneses para caballos, quebró y al principio de la guerra con Gran Bretaña se estaba convirtiendo poco a poco en un alcohólico (America vs..., 2023: 170). Así, en Estados Unidos, incluso los defectos más graves en la biografía de una persona se borraban si lograba lo principal: promover los intereses del establishment dentro o fuera del país. Es este principio el que todavía opera en el sistema legal estadounidense, cuando el acusado acepta cooperar con la investigación. Todos los logros y pecados de las personas se pesan en la balanza de la racionalidad y el beneficio mercantil.

Ya a principios del siglo XIX. Las autoridades estadounidenses comenzaron a utilizar con maestría elementos de la guerra híbrida como propaganda y guerra de información para las mentes de los ciudadanos. Quizás el ejemplo clásico de tal campaña sea la lucha entre los colonos y los indios. Como señaló acertadamente Jeffrey Sachs, una cosa es explotar a los pueblos indígenas y quitarles sus tierras, pero otra muy distinta es crear un nuevo ideal que justifique tales acciones, cuando “el vicio engendra virtud” (Sachs, 2022: 194). En este sentido, Estados Unidos demostró hace unos 200 años el estándar de duplicidad, mentiras y manipulación de la conciencia de las masas. Para ello se utilizó una amplia variedad de herramientas. Consideremos la variedad de prácticas manipuladoras del siglo XIX que justificaron la destrucción de los indios.

Primero ( justificación teológica basada en la Biblia ): las personas son los descendientes de Noé y su familia, quienes salieron de su arca a la tierra del Viejo Mundo, por lo tanto, los indios que viven en el Nuevo Mundo, separados del Viejo por los océanos, en realidad no son personas (Ame-rika vs..., 2023: 127). Segundo ( justificación teológica con elementos de racismo ): los indios, al ser animales por naturaleza, son estúpidos e insensibles desde que nacen, y por lo tanto no son capaces de aceptar el cristianismo, por lo tanto, son portadores del mal. En tercer lugar ( sermones de los eclesiásticos en la catedral ): durante los sermones, los sacerdotes llamaban a los buenos feligreses a matar indios, arrancarles el cuero cabelludo y mostrárselos a todos, para que la comunidad pudiera estar convencida de la obra piadosa que se había realizado. Cuarto ( creación de imágenes falsas por parte de escritores ): famosos


El escritor James Fenimore Cooper, en sus novelas populares, retrató a la tribu iroquesa, que apoyaba a Francia, como un grupo de criaturas crueles y engañosas que se deleitaba con sus atrocidades. Quinto ( cuentos de ficción ): de boca en boca se difundieron historias ficticias sobre el milagroso rescate de colonos del cautiverio indio, que describían crueldades inhumanas y torturas salvajes a las que supuestamente fueron sometidos por la población nativa. Sexto ( lemas y consignas ): la apoteosis de las manipulaciones informativas antiindias fue una de las consignas más famosas en Estados Unidos: “Un buen indio es un indio muerto”.

Se lanzaron guerras de información contra cualquier oponente de las autoridades estadounidenses. Así, los sureños también sufrieron un proceso de denigración durante la Guerra Civil. También en este caso se utilizaron diferentes métodos. Primero ( ficciones de periodistas ): los periódicos de la época circularon historias impactantes sobre crueles dueños de esclavos que torturaban y violaban a los esclavos, vendían a sus familias una por una y mataban a golpes a los negros por el más mínimo delito. En segundo lugar ( ficciones de escritores ): el libro de la escritora Harriet Beecher Stowe "La cabaña del tío Tom", en el que los plantadores del sur aparecen como verdaderos monstruos, ganó una enorme popularidad en el Norte; Aunque la escritora nunca vio con sus propios ojos las plantaciones esclavistas, logró ser bastante convincente incluso basándose en artículos periodísticos y relatos de tercera mano. En tercer lugar ( el patetismo religioso de los falsos himnos ): la guerra contra la esclavitud de los sureños adquirió un carácter literalmente sagrado mediante la creación de una especie de himno de los norteños: la canción "John Brown's Body" en memoria del maníaco ahorcado que mató a todos. sospechaba que simpatizaba con el sistema esclavista.

Otro elemento de la guerra híbrida se conoce hoy como la “estrategia anaconda”, propuesta por primera vez por el general Winfield Scott al comienzo de la Guerra Civil: el plan preveía rodear el Sur por tierra, bloquear su costa con una flota y capturar puntos estratégicamente significativos desde el punto de vista económico; Después de esto, el enemigo quedará sin recursos y capitulará. Al principio, este plan fue rechazado y luego implementado de una forma u otra. Casi un siglo y medio después, el plan Anaconda se aplicó con éxito en Rusia después de 1991. Así, las autoridades estadounidenses probaron la experiencia de llevar a cabo un bloqueo económico-militar en su población y luego la replicaron en todo el espacio geopolítico del país. mundo.

Así, incluso en los albores de su condición de Estado, Estados Unidos formuló una estratagema de guerra total : debían librarse guerras híbridas contra un enemigo estratégico y debían practicarse dobles raseros. Para alcanzar los objetivos fijados, todos los medios son buenos, pero son especialmente buenos los medios secretos e invisibles, incluida la desinformación y la manipulación de la opinión pública. Ésta es otra característica esencial de Estados Unidos. Al igual que el ideologema de la elección de Dios y la doctrina de la intransigencia, la estratagema de la totalidad fue probada en la práctica y dio resultados verdaderamente excelentes. Por ejemplo, la hábil conducción de la guerra híbrida permitió a Estados Unidos aplastar a su enemigo más poderoso y peligroso, la URSS, sin disparar un solo tiro. Una manifestación del triunfo de la estratagema de la totalidad de la guerra fue la proclamación de Francis Fukuyama del “fin de la historia”, consistente en la victoria final después de 1991 de la democracia liberal capitalista al estilo estadounidense y la homogeneización de varias culturas bajo la influencia del progreso tecnológico. (Fukuyama, 2015). Así, la estratagema de la totalidad confirmó una vez más la verdad de la mitología de la elección de Dios de los Estados Unidos y la doctrina de la irreconciliabilidad.


Condición para la eficiencia dominante: exceso de aversión a los costos

Además de los tres componentes indicados del modelo estadounidense de dominación (la mitología de la elección de Dios, la doctrina de la intransigencia y la estratagema de la totalidad), uno no puede evitar insistir en el principio de lograr el notorio dominio. De hecho, los escenarios globales, como su limitación natural, deben tener una cierta condición para la efectividad del propio modelo de hegemonía. Como ya se ha demostrado, desde el comienzo de su historia, las autoridades estadounidenses siguieron el principio de no aceptar costos demasiado altos para lograr sus objetivos estratégicos. Aquí es posible una dicotomía en forma de dos principios opuestos:

“A cualquier precio” y “Poca sangre”. Entonces, si el primer principio es característico principalmente de Rusia,


luego, el segundo principio prevaleció secretamente en los círculos de poder de Estados Unidos. La diferencia indicada en la elección del principio de civilización se basa en las profundas raíces históricas de la psicología de los respectivos pueblos. Expliquemos lo que se dijo.

El hecho es que Rusia como estado surgió en la época feudal, cuando estaba en vigor un sistema ortodoxo de ideas sobre la vida humana y la sociedad. Al mismo tiempo, la condición de Estado ruso fue constantemente puesta a prueba por sus belicosos vecinos: obtener y mantener objetivamente la soberanía política requirió grandes sacrificios humanos y materiales. Estados Unidos, por el contrario, surgió como un estado inicialmente capitalista que surgió después de los Grandes Descubrimientos Geográficos y en gran medida debido al fenómeno de las superganancias con sus inherentes tasas de ganancia de tres dígitos (Balatsky, Ekimova, 2020). Fue el fenómeno del exceso de ganancias el que se convirtió en el motor que “calentó” el mundo feudal y convirtió la sed de ganancias en el principio rector de todas las campañas empresariales (Balatsky, 2021). No es sorprendente que la conclusión lógica de la formación del sistema capitalista fuera la proyección de la demanda de superrentabilidad sobre la élite política del último y más refinado estado capitalista del mundo: Estados Unidos. La extrema racionalidad de la nación estadounidense se basa en esto: ¿por qué conseguir algo caro cuando puedes conseguirlo barato? Posteriormente, este principio se extendió a todos los aspectos de la vida del Estado, incluidos los intereses estratégicos, y la historia de Estados Unidos proporciona muchos ejemplos de la manifestación de esta nueva actitud.

Los primeros ejemplos provienen de la historia temprana del país, cuando se expandió anexando territorios cercanos. Por ejemplo, ¿por qué luchar por Luisiana, Florida y Alaska cuando puedes comprarlas? ¿Por qué llevar a toda la población del país a una guerra con México y perderla en grandes cantidades cuando simplemente se puede comprar su liderazgo y obtenerlo todo más con dinero que con fuerza militar? En otras palabras, Estados Unidos minimizó las bajas en todas sus campañas desde el principio. Sin embargo, los costes financieros también han sido siempre muy moderados, dada la magnitud de las operaciones realizadas. Así se formó una especie de alianza entre la “diplomacia de las cañoneras” militar y la “diplomacia del dólar” monetaria.

Desde el principio, Estados Unidos libró sus guerras según el antiguo principio chino: la guerra debe ganarse incluso antes de que comience. Estados Unidos libró casi todas las guerras sólo con un dominio inicial completo. Incluso la Guerra Civil entre el Norte y el Sur fue desencadenada por el Norte sólo debido a su innegable ventaja demográfica y tecnológica: a diferencia del Norte de 22 millones de habitantes, en el Sur sólo vivían 9 millones de personas, un tercio de las cuales eran esclavos. Con este equilibrio de poder, era posible permitirse una guerra sin concesiones.

Otra propiedad del establishment estadounidense que lo asemeja a la élite china es su renuencia a entrar en un conflicto armado directo, especialmente si el asunto puede resolverse con dinero o con la ayuda de otros. Los estadounidenses no están dispuestos a luchar hasta el final. Y las primeras páginas de la historia ya lo han demostrado. Por ejemplo, los colonos destruyeron sin piedad a los indios relativamente pacíficos, pero nunca pudieron hacer frente a los belicosos seminolas de Florida. Las Guerras Seminole duraron de 1816 a 1858 y no condujeron a la conquista de los indios nativos; A pesar de que en su exterminio participó un ejército regular del tamaño de la guerra con México, los Seminoles pudieron defenderse adecuadamente.

Las autoridades estadounidenses no quisieron luchar hasta el final con los indios seminolas, que se atrincheraron en sus pantanos y ofrecieron una resistencia eficaz; abandonaron el problema y permitieron que los indios se disolvieran gradualmente en su entorno; hoy, los miembros de esta tribu están efectivamente integrados en los prósperos negocios de Florida (America vs...., 2023: 190). Incluso entonces, los estadounidenses no quisieron hacer sacrificios excesivos en el altar de la doctrina de la intransigencia. Posteriormente, esta situación se repitió casi directamente en Vietnam y Afganistán.

La “retirada” de Washington también fue típica durante la Crisis de los Misiles Cubanos de 1962, cuando el liderazgo estadounidense abandonó las represalias militares contra Cuba y desmanteló los misiles desplegados en Turquía en 1961; la concesión se debió a la posibilidad de desatar una guerra nuclear con la URSS, que amenazaba con la muerte de la mitad de la población estadounidense y contradecía el principio de “poco derramamiento de sangre”. Guerra de Vietnam 1955-1975 También fue restringida por los Estados en 1973: se hizo nuevamente una concesión al régimen socialista debido a las excesivas pérdidas humanas y de otro tipo de los estadounidenses. Similar


Se produjeron medidas en Afganistán cuando terminó la guerra de 2001-2021. como resultado de la retirada del contingente militar estadounidense: el poder establecido de los talibanes ya no le importaba al establishment estadounidense debido a los costos exorbitantes de la hegemonía en la región. Se pueden seguir ejemplos similares, pero lo principal es que el establishment estadounidense siempre ha adoptado una posición flexible y fue capaz de hacer concesiones y retiradas cuando se trataba de costes injustificados.

Si hablamos de enfrentamientos militares estadounidenses, además siempre han sido súper efectivos. Así, Washington recibió a Cuba, Filipinas, Puerto Rico, las islas hawaianas y Guam literalmente a costa de la pérdida de varios militares. California fue capturada por un destacamento de 300 a 400 personas (America vs..., 2023: 153). Por la toma de la mitad de México durante dos años de guerra con él, Estados Unidos pagó con la vida de 1,733 personas, y por la victoria en la Guerra Española-Americana entregó 345 personas; en la batalla más grande de la guerra con Gran Bretaña por la independencia, Estados Unidos perdió 150 veces menos muertos que, por ejemplo, Rusia en la batalla de Borodino (America vs...., 2023: 481). Recordemos que de los cuatro años que duró la Primera Guerra Mundial, Estados Unidos participó en las hostilidades sólo un año; Las pérdidas de mano de obra de Estados Unidos en términos absolutos resultaron ser casi 20 y 12 veces menores que las de Rusia y Francia, respectivamente; la tensión de fuerzas, estimada por la proporción de la población movilizada del país, en Estados Unidos fue 1,9 y 3,6 veces menor que en Rusia y Francia, respectivamente (America vs...., 2023: 294). La capacidad del establishment estadounidense para protegerse de las desagradables sorpresas de la guerra queda ilustrada por el equilibrio de fuerzas en su etapa final: el número de tanques de los Aliados (Francia, Gran Bretaña y Estados Unidos) era 114 veces mayor que el de Alemania. ; para otros tipos de armas, la ventaja fue igualmente impresionante (America vs..., 2023: 293). Al mismo tiempo, Washington recibió el derecho, entre los ganadores, de decidir el destino del mundo de la posguerra y distribuir indemnizaciones al bando perdedor; Además, la economía estadounidense se expandió fantásticamente durante los años de la guerra debido al suministro de alimentos, equipo militar y municiones a las potencias en guerra, incluida Alemania, y el principal resultado financiero después de la guerra fue una grandiosa reorganización de su balanza de pagos: la Un país pasó de ser importador de capital a exportador, pasando de deudor a acreedor global. Durante la Segunda Guerra Mundial, Estados Unidos, como parte del programa.

Los “destructores de bases” gradualmente “interceptaron” bases militares británicas, construyendo su propia red de dominio estratégico. Incluso el equipo de préstamo y arrendamiento proporcionado a los aliados se pagó en su totalidad. Baste decir que el último pago a cuenta del Lend-Lease proporcionado por Estados Unidos a la Unión Soviética fue realizado por Rusia en 2006, cuando Canadá también cerró sus deudas con los estadounidenses (America vs...., 2023: 331 ).

El significado de los ejemplos dados es que a lo largo de su historia, Estados Unidos se ha esforzado por cumplir con la condición de efectividad de su propia hegemonía global, que apareció en forma de un síndrome de aversión a los costos y pérdidas excesivos , todos humanos y las pérdidas financieras deben estar estrictamente justificadas. Podemos decir que este es un rasgo distintivo del modelo estadounidense de dominación, que consiste en una mayor, podría decirse dolorosa, sensibilidad del país y de su establishment político ante las pérdidas humanas y financieras en la implementación de campañas para asegurar el dominio global. Los orígenes intelectuales del síndrome de rechazo están bien ilustrados por la tesis de Woodrow Wilson durante la Primera Guerra Mundial: “Tenemos que financiar seriamente al mundo, y quien da dinero debe comprender y liderar el mundo” (America vs...., 2023 : 285). Por ejemplo, el establishment estadounidense era muy consciente de que después de la Primera Guerra Mundial, los cuatro imperios que participaron en ella dejaron de existir: el alemán, el austrohúngaro, el otomano y el ruso. Washington nunca quiso luchar con un resultado tan sombrío y mostró extrema cautela en todos los enfrentamientos militares. Sólo la superefectividad del conflicto justificaba la participación en el conflicto mismo; De lo contrario, la campaña no tendría ningún significado para las autoridades estadounidenses.

La formación del síndrome de rechazo se produjo de manera tan gradual y consistente como otros elementos del modelo de dominación estadounidense. La historia única del país permitió a su elite gobernante llevar a cabo varias operaciones políticas a gran escala con “poco derramamiento de sangre”, y esto, a su vez, convenció aún más a Washington de lo correcto de seguir este camino. Entre otras cosas, el síndrome de rechazo proporciona la flexibilidad necesaria a la política estadounidense e implícitamente requiere que Estados Unidos se retire de sus aspiraciones en circunstancias desfavorables.


Esto significa que esta instalación es responsable de la supervivencia de los propios Estados Unidos e impide la realización de operaciones expansionistas demasiado aventureras que podrían conducir al colapso del propio Estado estadounidense. En este sentido, el modelo de dominio estadounidense se caracteriza por una gran, si no excesiva (!) cautela en cuestiones de política exterior. Esto es bastante comprensible: el país hegemónico tiene algo que perder y, por lo tanto, no es deseable correr riesgos innecesarios.


Componentes estructurales del modelo americano de dominancia

Las secciones anteriores nos permiten presentar de la forma más general el modelo de dominación global estadounidense en forma de tres elementos fundamentales: la mitología de la elección de Dios, la doctrina de la intransigencia y la estratagema de la totalidad (y el principio de rechazo). Este modelo se muestra esquemáticamente en la figura. Expliquemos el diagrama anterior.

Tres actitudes civilizatorias del establishment estadounidense crean una ideología, metodología y metodología (juego de herramientas) para la dominación global. En conjunto, estos tres elementos reflejan un cierto sentido de uno mismo y de autoidentificación de una nación. La cuarta orientación civilizatoria establece las condiciones para la efectividad de la implementación del modelo nacional de autoidentificación y representa el principio de interacción con el entorno externo. Estos cuatro elementos, cuando se combinan con éxito, conducen a la dominación global, pero el resultado de la hegemonía establecida se pone a prueba constantemente en términos del síndrome de rechazo: si no se cumple el criterio de ausencia de costos y pérdidas excesivos, entonces el instrumento se ajusta el tipo de dominancia; Si el resultado insatisfactorio se vuelve sistemático o amenaza con consecuencias catastróficas para la hegemonía estadounidense, entonces se ajustan la metodología y la ideología. Así, las actitudes mentales del proceso de autoidentificación de la nación forman conexiones directas en el sistema cibernético de dominación global, y la actitud mental hacia la ausencia de pérdidas excesivas proporciona retroalimentación e impide la difusión y la autodestrucción del modelo establecido. Se puede decir que las actitudes mentales subyacentes a la ideología, la metodología y las herramientas de dominación ejercen presión sobre las elites gobernantes de los Estados Unidos y, a través de ellas, sobre el resto del mundo, y la actitud mental con respecto a la efectividad de estas acciones refleja lo contrario. influencia del mundo sobre los Estados Unidos. Sin el síndrome de rechazo, el modelo estadounidense de dominancia estaría incompleto y plantearía un peligro no sólo para el mundo circundante, sino también para los propios Estados Unidos.


efecto de dominancia

Autoidentificación de la nación.

Relación con el entorno externo.

La mitología de los elegidos de Dios.

ness

Doctrina de la intransigencia

estrategia de totalidad

Síndrome de rechazo

Ideología

Metodología

Condición de efectividad

Metodología

Arroz. Elementos del modelo estadounidense de dominancia global

Fuente: elaborado por el autor.

Los escenarios de ideología, metodología y métodos de dominación son responsables de la estrategia de interacción de Estados Unidos con el mundo exterior, y el síndrome de rechazo marca las tácticas de acciones específicas.


desarrollos, que se basa en las concesiones que el establishment americano está dispuesto a hacer en situaciones específicas al llevar a cabo su estrategia general. La presencia de conexiones hacia adelante y hacia atrás en el modelo de dominancia representado en la figura revela la evolución en el tiempo de este modelo en sí. Si el mantenimiento de la hegemonía estadounidense se enfrenta constantemente a costos y pérdidas excesivos, esto genera una serie de concesiones a sus rivales estratégicos, que en última instancia pueden conducir a la derogación del modelo mismo de hegemonía estadounidense. Así, el modelo de dominio global de Estados Unidos, gracias al síndrome de rechazo, tiene incorporado un mecanismo para “quedarse dormido”, cuando Washington pierde su posición con el tiempo y gradualmente da paso a otros estados.

Sin embargo, conviene hacer inmediatamente una reserva: mientras se cumpla el criterio de aversión a las pérdidas excesivas, el modelo de dominio estadounidense se apoyará en las instalaciones ideológicas, metodológicas y metodológicas extremadamente conservadoras del modelo de dominio, que están literalmente arraigadas en la Estructuras subcorticales del cerebro de representantes de la élite gobernante estadounidense y, en parte, de la población del país. Un rechazo fundamental de las actitudes dominantes sólo es posible con una resistencia muy dura y duradera de otros países al orden mundial existente.


Universalidad y especificidad del modelo americano de dominancia.

El modelo estructural propuesto de dominancia estadounidense contiene elementos tanto de universalidad como de especificidad. El caso es que cualquier modelo de dominación presupone una base ideológica, metodológica y metodológica que puede diferir en detalle de los estándares estadounidenses, pero en general repetirlos. Por ejemplo, el modelo de dominación británico, que precedió al estadounidense, también se basó en la exclusividad civilizacional de Gran Bretaña, que fue la primera en capitalizar la economía, introducir el progreso tecnológico y las instituciones de mercado, y en la necesidad de garantizar la homogeneidad cultural. , manifestado en la necesidad de llevar la "carga del hombre blanco" a los pueblos incivilizados y en la admisibilidad de utilizar cualquier método para suprimir la independencia de otros estados.

Si miramos más ampliamente el modelo de dominación, sus ejemplos correspondientes los proporciona Alemania durante la Primera y Segunda Guerra Mundial, e incluso el Imperio ruso; Incluso antes, Holanda construyó su orden mundial sobre los mismos principios. Por supuesto, cada país tenía sus propios colores y matices, pero el vector general era el mismo para todos. Por ejemplo, la Alemania nazi basó su dominio en los principios abiertamente racistas y nazis de la superioridad del pueblo alemán en comparación con otros; la intransigencia del Tercer Reich en relación con otros elementos culturales y sociales llegó a su límite y permitió la destrucción de naciones enteras (judíos, gitanos y eslavos), y los métodos para lograr tales resultados tampoco tuvieron restricciones, permitiendo la creación de campos de concentración. , masacres y pogromos de población pacífica, etc. En el Imperio Ruso también hubo focos de chovinismo gran ruso, se llevó a cabo la misión civilizadora del pueblo ruso en relación con otros pueblos, así como la represión enérgica de los movimientos de liberación nacional. La Unión Soviética también llevó su sistema institucional a otros países, creando un sistema mundial de socialismo; la justificación de estas acciones fue la superioridad de la URSS como país con un sistema nuevo y mejor, el deseo de crear una “nueva” persona, etc.; Los métodos para defender sus intereses y actitudes globales incluían todo lo que estaba disponible en ese momento.

Así, el modelo americano es básicamente un diseño universal que

Soy utilizado por cualquier país y pueblo que reclame dominio global. Incluso los imperios antiguos: el imperio persa aqueménida, los imperios macedonio y romano, los imperios de Genghis Khan y Tamerlán, etc. – se basaron en los tres elementos de autoidentificación nacional indicados en la figura anterior. En este sentido, el modelo americano no es algo único ni especial. Más bien, reproduce en sus propias formas el modelo tradicional de hegemonía.

Entonces es legítimo plantearse la pregunta de cuál es la especificidad del modelo estadounidense. La respuesta se sugiere por sí sola: en el síndrome de rechazo. El elemento mismo de tener en cuenta la eficacia del modelo de dominancia está presente en cualquier modelo nacional: estadounidense, británico, soviético, etc. Sin embargo, cada país tiene su propia barrera de sensibilidad. Por ejemplo, Rusia e Irán demostraron en diferentes etapas un “umbral de dolor” más bajo, lo que les permitió hacer grandes sacrificios en el altar.


Actitudes y valores civilizatorios. Incluso Gran Bretaña hizo en ocasiones grandes sacrificios para asegurar intereses estratégicos. Baste recordar las pérdidas totales del cuerpo militar del país durante la guerra anglo-bóer: sólo a mediados de septiembre de 1900 ascendían a unas 40 mil personas (Doyle, 2019). A modo de comparación: para 1950-1953. en la guerra en la Península de Corea, los estadounidenses perdieron 44 mil personas muertas y desaparecidas; Aunque no fue posible derrocar completamente al régimen comunista, las autoridades estadounidenses decidieron retirar sus tropas debido a las inaceptables pérdidas sufridas (América contra..., 2023: 405). Posteriormente, la posición de Washington fue formulada con mucha precisión por J.F. Dulles: “Queremos para nosotros y otras naciones libres los máximos medios de disuasión a un precio tolerable ” (America v..., 2023: 406). El precio tolerable tiene una dimensión contextual y fluctúa dependiendo del momento y la escala del encuentro, pero lo importante es que no se debe exceder el nivel de precios tolerable de Estados Unidos.


Consecuencias prácticas del modelo americano de dominancia

El modelo estructural de dominio global estadounidense, presentado en el gráfico, es interesante en sí mismo, porque establece un cierto marco cognitivo para comprender la esencia del rival geopolítico de Rusia: Estados Unidos. Sin embargo, este conocimiento también puede ser importante para la ciencia política aplicada, ya que nos permite hacer predicciones preliminares, al menos a nivel cualitativo, sobre el comportamiento de las autoridades estadounidenses. Esto es especialmente importante en la situación actual, cuando la confrontación entre Occidente y Rusia ha alcanzado su clímax y amenaza con escalar hasta convertirse en un choque militar a gran escala.

En el contexto de lo anterior, cabe destacar trabajos académicos en los que los autores expresan opiniones respecto de un posible conflicto termonuclear global. Así, en la obra de A.L. Frolova (2024) rastrea las etapas de formación de los conflictos armados modernos de diversos tipos locales con el uso de diferentes tipos de armas letales; Así, el conflicto se mantiene a nivel del sistema mediante la selección de medios técnico-militares adecuados. Al mismo tiempo, en los países occidentales se ha ampliado la brecha entre las ambiciones políticas y las oportunidades reales, lo que va acompañado de la llegada al poder de una nueva generación de élites que no tienen la experiencia adecuada en política exterior (Chikhachev, 2024). Estos procesos conducen a una mayor probabilidad de errores de cálculo políticos globales con consecuencias impredecibles. En este sentido, algunos investigadores ya están escribiendo abiertamente sobre el deslizamiento del planeta hacia una gran guerra 3 (Kashin, Sushentsov, 2023). Y todo esto se suma a los factores y desafíos globales que actúan a favor de que el mundo avance hacia una serie de conflictos militares que amenazan con escalar hasta convertirse en una guerra termonuclear global con una alta probabilidad de destruir la civilización humana (Karaganov, 2024a). Es digno de mención que algunas propuestas para frenar las tendencias agresivas en el mundo parecen más deseos y esperanzas que medidas efectivas de política real (Karaganov, 2024b).

Los peligros enumerados son consecuencia de tendencias recientes que son el foco de atención de los analistas occidentales. Así, los economistas señalan el inicio del colapso de las instituciones internacionales que consolidan el dominio estadounidense en el hemisferio occidental (O'Keefe, 2020). En este contexto, se observa un aumento en el número de países que se distancian de Washington, lo que lleva a un fortalecimiento de la posición de Beijing (Santiba et al., 2009); Se advierte la actividad de búsqueda de Japón en relación con su propia estrategia internacional –independientemente de EE.UU. (Tamaki, 2020); La comunidad BRICS se percibe como un campo de pruebas para la formación de instituciones internacionales alternativas y un orden mundial ( Özekin y Sune, 2023). Algunos artículos indican que el ascenso al poder de Donald Trump solo amplió la primera línea de contradicciones entre Estados Unidos y el resto del mundo en el contexto del debilitamiento del poder estadounidense (Grinin y Korotayev, 2021) y la política estadounidense de destrucción del suyo propio. identidad (Cha, 2020). Un análisis comparativo de las capacidades materiales de Estados Unidos y China en cinco áreas -producción, tecnología, comercial, monetaria, financiera y militar- confirma que China


3 Ver: Lukyanov F.A. (2023). La actual “Tercera Guerra Mundial” se extenderá en el tiempo y se distribuirá en el espacio. Rossiyskaya Gazeta , 8 de noviembre. https://rg.ru/2023/11/08/chto-budet-posle-status-kvo.html (fecha de acceso: 01/12/2023); Mitchell, A. (2023). Estados Unidos está a un paso de una guerra que podría perder. Foreign Policy , 16 de noviembre. https://foreignpolicy.com/2023/11/16/us-russia-china-gaza-ukraine-world-war-defense-security-strategy/?tpcc=recirc062921 (consultado el 1 de diciembre de 2023)


Ya es capaz de competir eficazmente en los sectores manufacturero, comercial y en algunos sectores tecnológicos críticos (Rojo, 2022). Algunos autores han cuestionado la capacidad de las élites capitalistas estadounidenses para hacer frente a la crisis frente a la desunión y una clase trabajadora debilitada (Fern ández , 2021), y algunos sostienen que la campaña COVID-19 ha jugado el papel del último clavo en el ataúd de la hegemonía estadounidense (Norrlof, 2020). Por su parte, Corey Payne y Beverly Silver afirman que la situación actual de “dominio sin hegemonía” ha llevado a Estados Unidos a pasar de un régimen de “protección legítima” del siglo XX a una política de “extorsión de protección” del siglo XXI. (Payne y Plata, 2023).

Las tendencias y peligros enumerados nos obligan a recurrir una vez más al modelo presentado en la figura y proyectarlo sobre el problema de la destrucción de la humanidad. Dejando de lado los detalles de la política real, podemos decir lo siguiente.

En primer lugar, todos los intentos de negociaciones diplomáticas constructivas entre Rusia y Estados Unidos sobre los acontecimientos más importantes de nuestro tiempo están condenados al fracaso debido a la mitología de que Estados Unidos es elegido por Dios: el establishment político del país siempre se pondrá por encima del resto del mundo. mundo y rechazar el diálogo igualitario.

En segundo lugar, la confrontación entre Estados Unidos y Rusia será larga, continua e intransigente de acuerdo con la doctrina de la irreconciliabilidad. Estados Unidos nunca abandonará su objetivo estratégico de destruir a Rusia como competidor geopolítico; Limpiar el sistema económico mundial de “elementos no sistémicos” es la esencia de la política estadounidense, que seguirá persiguiéndose.

En tercer lugar, la guerra entre Rusia y Estados Unidos siempre se librará en territorio extranjero y por manos extranjeras, pero con dinero estadounidense, con la ayuda de tecnología estadounidense y bajo el liderazgo estadounidense, estrictamente de acuerdo con la estratagema de la totalidad. Estados Unidos niega enfrentamientos directos con un adversario fuerte y, por lo tanto, librará una larga guerra de trincheras para agotarlo. La experiencia positiva de ganar de manera similar en la Guerra Fría con la URSS solo fortalece el deseo de los políticos estadounidenses de seguir el camino ya recorrido y repetir su éxito histórico anterior. En cuarto lugar, la posición intransigente de Rusia en la defensa de sus intereses estratégicos y su disposición a tomar medidas extremas, incluido el uso de armas termonucleares de destrucción masiva, pueden preservar la paz mundial. La esperanza de tal resultado está inspirada por la presencia del síndrome de aversión a las pérdidas excesivas en la mente de los representantes del establishment estadounidense.

La última disposición requiere comentarios.

Como ya se indicó, el síndrome de rechazo se desarrolló debido a las circunstancias geográficas e históricas únicas en las que Estados Unidos implementó su modelo de dominio global. Hoy en día, el “precio tolerable” puede aumentar, pero hay menos garantías para la seguridad del país y su implantación en el mundo moderno. Dado que históricamente Estados Unidos se ha provisto de una alta tasa de beneficio político, le resultará difícil cambiar repentinamente al principio de “a cualquier costo”. Lo más probable es que esto no suceda.

Un argumento adicional a favor de una mayor coexistencia nuclear pacífica es la tesis según la cual un “precio tolerable” alto generalmente no es típico de un país hegemónico, ya que sus elites políticas y su población tienen algo que perder. Es bastante estúpido encontrarse en la cima de la pirámide de riqueza sólo para autodestruirse debido a ambiciones ridículas. Por el contrario, el principio de “a cualquier costo” es más típico de Estados que defienden su soberanía o aspiran a ser el próximo hegemón.


Conclusión

En este trabajo se intenta, a partir de un replanteamiento de la historia de Estados Unidos, identificar su auténtico modelo de dominación global, originado hace unos 200 años y finalmente cristalizado a principios del siglo XXI. Se ha confirmado la idea general de la existencia de este modelo, y el modelo en sí puede revelarse a través de un conjunto de sus partes constituyentes y visualizarse en una forma estructural simple de un diagrama cibernético. Resulta que el modelo estadounidense de dominancia es en gran medida universal,


reproduce patrones psicológicos e instrumentales comunes de la lucha de todos los estados y pueblos por el liderazgo geopolítico. Una característica específica del modelo estadounidense de dominación es el bajo “umbral de dolor” del liderazgo político del país, según el cual la dominación misma debe tener un “precio razonable”.

La presencia del síndrome de aversión al daño excesivo en el modelo de dominancia estadounidense nos permite plantear un supuesto importante para el estado actual de las cosas, según el cual la probabilidad de una iniciativa estadounidense para desatar una guerra termonuclear global parece insignificante. Por supuesto, siempre existe el peligro de que se produzcan errores individuales y se intensifiquen con consecuencias catastróficas, pero esta línea de evolución siempre existe y se encuentra más allá de la línea de tendencia.

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