Buenos días, lectoras y lectores:
El domingo 7 de abril llegó un mensaje al chat de prensa del Estado Mayor Central de las FARC, las disidencias dirigidas por Iván Mordisco. “Buenas tardes para todos y todas”, decía el texto sobre las 3:42 de la tarde. Acto seguido un comunicado de 8 párrafos que cerraba con un mensaje amenazante para las fuerzas armadas y los civiles. “(…) les pedimos a los ciudadanos en territorio nacional que no estén cerca de patrullas militares, batallones, estaciones de policía” y más adelante ‘recomendaba amablemente’ a los civiles “no estar a menos de 500 metros” de instalaciones militares.
Una amenaza así, frontal, mezclada con su ‘petición’ de mantener el cese al fuego, hubiera sido la noticia en un país normal. Pero con sacudón a la salud de los colombianos, el presidente tuiteando por minuto y el racionamiento de agua en la capital del país, pasó desapercibida. La semana anterior habían hecho su piloto al atacar con explosivos sedes militares en el Valle del Cauca y en Nariño.
Todo eso pasó en estos días en Colombia. Lo peor es que no fue la única noticia relacionada con este grupo armado que cada vez toma más fuerza en medio de las negociaciones de la llamada paz total del gobierno de Gustavo Petro. Ante la decisión del presidente de suspender el cese en Nariño, Cauca y Valle, el EMC creó un nuevo grupo, el Bloque Central Comandante Isaías Pardo. Tal como en Alias, la obra del artista plástico Camilo Restrepo, en la que los nombres de delincuentes se reproducen a través del tiempo, los grupos y subgrupos dentro del EMC parecen multiplicarse sin fin.
Pero también se dividen. Una disidencia dentro de la disidencia quedó a la luz en los últimos días. El fin de semana, la ausencia de los delegados de las estructuras de Arauca y Cauca (dos de las regiones más afectadas por la violencia de ese grupo) en el encuentro entre el gobierno y el EMC en San Vicente del Caguán (Caquetá) sembró dudas de una fractura interna. De acuerdo con expertos, su inasistencia se debe a inconformidades con el avance de la mesa, que ha sido accidentado desde su inicio, aunque también puede estar motivada por la ruptura del cese al fuego y las operaciones militares en su contra.
En el autodenominado EMC, que nació como grupo para la paz total, unos quieren mantener las conversaciones y otros, la guerra total. De hecho, al tiempo que se daba el encuentro en Caquetá, el ministro de Defensa, Iván Velásquez intentaba convencer al presidente Petro de levantar definitivamente el cese bilateral al fuego. “Las disidencias desde hace varios meses han dado claras muestras de no estar dispuestos a cumplir las obligaciones que impone el cese (...) Por no hay ninguna condición para el restablecimiento del cese”, dijo el ministro, aunque aseguró que la decisión la toma Petro. El alto al fuego está suspendido en tres departamentos , valga recordar, después de que el grupo armado atacara a la población indígena y asesinara a una lideresa.
Con todo y lo confuso que puede ser para un ciudadano seguir estos vaivenes, con amenazas, cese parcial y atentados con explosivos, nuevos grupos y divisiones, la mesa continúa. Nadie sabe con certeza hasta cuándo y si lo harán todos. Como ha dicho el Alto Comisionado de Paz, Otty Patiño en una entrevista, “pues ahí veremos qué se hace” con los frentes que no quieran negociar. |