Hay discos que
parecen grabados en un estudio y otros que dan la sensación de haber sido
capturados en mitad de una noche que se estaba descontrolando. A Ass
Pocket of Whiskey, de R. L. Burnside, pertenece claramente a la segunda
categoría.
Publicado en
1996, este álbum reúne al veterano bluesman de Mississippi con The Jon
Spencer Blues Explosion, una combinación que, sobre el papel, podía
resultar extraña. Por un lado, Burnside representaba la tradición del blues del
Mississippi Hill Country; por otro, Jon Spencer y su banda llegaban desde el
mundo del rock alternativo y el garage neoyorquino. El resultado, sin embargo,
no es un encuentro forzado entre dos generaciones: es una auténtica colisión
eléctrica.
Un blues sin maquillaje
R. L. Burnside
no necesitaba demasiados adornos. Su guitarra y su voz tenían esa cualidad
áspera y casi hipnótica de los músicos que parecen tocar desde un lugar mucho
más profundo que la simple interpretación.
Nacido cerca
de Oxford, Mississippi, en 1926, Burnside desarrolló buena parte de su carrera
dentro de la tradición del blues del norte de Mississippi. Durante décadas fue
un músico conocido principalmente en circuitos locales, hasta que en los años
noventa empezó a alcanzar una audiencia mucho más amplia.
Y precisamente
ahí está una de las claves de A Ass Pocket of Whiskey: no intenta
modernizar el blues de Burnside. Lo que hace es colocar esa música frente a
un amplificador y dejar que ruja.
La grabación
tuvo lugar en una tarde de febrero de 1996, en Lunati Farms, cerca de Holly
Springs. El propio planteamiento de la sesión parece resumir perfectamente el
espíritu del disco: pocos artificios, mucha energía y una enorme sensación de
espontaneidad.
Cuando el blues se encuentra con el garage
Desde los
primeros compases de “Goin' Down South”, el disco deja claro que aquí no
vamos a encontrar un blues elegante ni domesticado.
La guitarra
avanza con un ritmo insistente, la batería golpea con fuerza y la voz de
Burnside se instala en primer plano. Todo parece ligeramente fuera de control,
y precisamente ahí reside buena parte de su encanto.
“Boogie
Chillen” recupera uno de los grandes clásicos asociados a John Lee Hooker,
mientras que “Snake Drive” y “Shake 'Em on Down” llevan todavía
más lejos esa combinación de blues tradicional y actitud de garage. El
repertorio incluye también momentos más particulares, como “The Criminal Inside
Me” y “Tojo Told Hitler”, donde la música funciona casi como una conversación
improvisada alrededor de Burnside.
No es un disco
que busque la perfección. Busca la electricidad.
Y la
encuentra.
R. L. Burnside: tradición y rebeldía
Una de las
grandes virtudes de Burnside es que nunca parece tocar el blues como una pieza
de museo. Su música está profundamente arraigada en la tradición, pero su
manera de interpretarla tiene algo desafiante, incluso insolente.
Eso explica
que su encuentro con Jon Spencer funcionara tan bien. Lejos de intentar
convertir a Burnside en un músico de rock, Spencer y compañía parecen entrar en
su territorio y subir el volumen.
La crítica
especializada ha destacado precisamente esa química: la banda aporta energía,
distorsión y agresividad, mientras Burnside proporciona la experiencia, el
carácter y ese sentido del ritmo tan particular del blues del Hill Country.
El resultado
tiene algo casi físico. Se escucha la madera, el amplificador, las cuerdas, los
golpes de batería. Es un sonido sucio, sudoroso y tremendamente vivo.
Un disco para escuchar alto
Quizá la mejor
manera de acercarse a A Ass Pocket of Whiskey sea olvidarse por un
momento de las etiquetas.
¿Es blues?
Absolutamente.
¿Es rock?
También.
¿Es garage? En
muchos momentos, sin ninguna duda.
Pero sobre
todo es un disco que transmite actitud.
No
recomendaría escucharlo como música ambiental. Este álbum pide volumen. “Goin'
Down South” es una entrada perfecta; “Snake Drive” muestra toda la capacidad de
la banda para convertir un riff sencillo en una tormenta; y “Have You Ever Been
Lonely?” cierra el viaje con Burnside y Spencer intercambiando voces en una
especie de duelo generacional.
Veredicto
A Ass Pocket
of Whiskey es uno de esos discos que recuerdan que el blues
nunca fue una música pulcra. Antes que una colección de reglas, fue ritmo,
sudor, deseo, humor, rabia y supervivencia.
R. L. Burnside
aporta la raíz. Jon Spencer y su banda aportan la gasolina.
Y cuando ambas
cosas se mezclan, el resultado es un álbum crudo, ruidoso, imperfecto y
tremendamente adictivo.
No es
necesariamente el disco que recomendaría a quien busque un blues reposado y
tradicional. Pero para quien quiera descubrir el lado más salvaje del blues del
Mississippi y entender cómo esa tradición podía conectar con el rock
alternativo de los noventa, A Ass Pocket of Whiskey sigue siendo una
escucha imprescindible.
Valoración:
★★★★½ / 5
Imprescindibles: Goin' Down South,
Snake Drive, Shake 'Em on Down y Have You Ever Been Lonely?
En una frase: R. L.
Burnside pone la tradición; Jon Spencer pone el amplificador al 11.
Ficha del
disco
Artista: R. L.
Burnside
Álbum: A Ass Pocket of Whiskey
Año: 1996
Género: Blues / Hill Country Blues / Electric Blues / Garage Rock
Duración: 41:29
Sello: Fat Possum Records
Grabación: Lunati Farms, Holly Springs, Mississippi
Colaboración: The Jon Spencer Blues Explosion
Canciones: 10



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