Estimado señor presidente del Gobierno. No suele ser habitual que me dirija a usted a través de una newsletter. Pero quisiera formularle algunas preguntas.
— Cuando difundió su carta a la ciudadanía el 24 de abril ¿tenía clara su decisión del día 29? — ¿Qué diferencia había en la crispación política española entre el 23 y el 24 de abril? ¿Y entre el 29 y el 30? — ¿Toda esta tensión por una denuncia judicial sin ningún recorrido? — Ha planteado problemas cruciales para la democracia española. ¿No había otra forma? —¿Qué propuestas concretas va a hacer su Gobierno para regenerar la democracia? —¿Con qué mayorías espera aprobarlas? —Acabemos con “la máquina de fango”, de acuerdo. ¿Cómo? —Libertad de expresión. Independencia judicial. ¿Cómo hacerlas compatibles con sus propuestas? —¿Cuándo se reúna, si la cita se cierra, con el señor Núñez Feijóo, que le va a plantear? —La crispación no va a bajar; probablemente aumente. ¿Qué piensa hacer? —¿Qué va a ser un “punto y aparte? —¿En medio de tanto enfrentamiento, tenemos margen? —¿Cómo garantizar la continuidad del proyecto del PSOE más allá de la personalidad y el carisma de su líder? —Finalmente, señor presidente: ¿ha merecido la pena?
A intentar desentrañar estas preguntas (y muchas otras, y otras mejores que a usted, estimado lector, sin duda se le ocurrirán) hemos dedicado desde que Sánchez tuiteó su misiva a las 19.09 del pasado 24 de abril un total de 59 artículos de opinión (hasta igual hora de ayer; cuando usted lea este texto serán más), incluidos cuatro editoriales, que han abordado la situación desde los más diversos puntos de vista. Estas son algunas ideas extraídas de ellos, antes y después de la decisión que el presidente anunció el lunes. Igual pueden ayudarle a forjarse su propio juicio.
Sánchez pone al PSOE ante el espejo (Editorial. Publicado el 1 de mayo): “Ha sido el propio secretario general quien estos días ha alimentado el debate sucesorio al amagar con un paso atrás que nadie esperaba hasta la semana pasada”. “El PSOE (…) debería empezar también a reflexionar de forma colectiva sobre cómo garantizar la continuidad del proyecto político más allá de la personalidad y el carisma de su líder”.
La democracia debe ser turbulenta (Sergio del Molino, 1 de mayo): “La democracia no es la gestión del consenso, sino de la turbamulta. Siempre habrá chalados que irrumpan en la plaza y en el juzgado dando berridos (y en el Consejo de Ministros hay unos cuantos que no pueden tirar la primera piedra en ese sentido (…), pero ese es un precio desagradable que tendremos que pagar para que existan críticas y disensos”.
Sánchez después de Sánchez (Editorial. 30 de abril): “Sánchez volvió a sorprender (..) con un giro de guion sobre el que fue muy poco explícito ayer. Un episodio del calado como el que ha protagonizado no puede (…) resolverse con una mera declaración de continuidad, en una comparecencia sin preguntas de la prensa ni con un compromiso genérico de trabajar por la ‘regeneración de nuestra democracia’. Estos cinco días de abril van a precisar de más explicación”. “El presidente del Gobierno debe llamar al líder de la oposición y que cada cual asuma su responsabilidad por intentar, o no, reconducir la peligrosa grieta social que cada día se ensancha un poco más en España”.
Punto y seguido, punto y aparte y punto final (Ignacio Sánchez-Cuenca, 30 de abril): “Si el PSOE quiere de verdad hacer un punto y aparte, no puede quedarse en la queja y en las buenas palabras. Tendrá que tomar medidas, aunque solo sea para protegerse a sí mismo. Por lo pronto, ha de reconocer el problema y debatir sobre él. Eso ya es un avance importante. (…) La mera inclusión del término lawfare en el acuerdo de investidura entre el PSOE y Junts despertó mucha incomodidad en las filas socialistas. Es hora de abordar abiertamente este asunto y reparar en que no ocurre solo en España”.
Carta de Pedro a los hispanos (Víctor Lapuente, 30 de abril) “Es hora de reconocer que todos hemos contribuido a la crispación. La derecha y la izquierda. Todos queremos acabar con este ambiente tóxico y polarizado, pero todos hemos echado nuestro granito de veneno. Estos cinco días han sido una prueba”.
Un hombre enamorado (Máriam Martínez-Bascuñán, 29 de abril). “Lo que no esperábamos era que la aparente defensa de ese lado sensible y humano se combinara con las más viejas técnicas del poder (…) Generar un estado de suspense, acaparar toda la atención mientras te mantienes impenetrable e inasible es algo que solo consigue el Vaticano. ¿Fumata blanca o fumata negra? Tanto da, lo importante es mantenernos atentos a las pantallas”.
Me voy, me voy, me voy, pero me quedo (Ignacio Peyró, 29 de abril): “Con su movimiento, que ha causado perplejidad en Europa, Sánchez ha adelantado la hora crepuscular del sanchismo: no hay que descartar que aquel que es humano para amar haya sido humano también para equivocarse”.
“Punto y aparte” de Pedro Sánchez, ¿pero cómo? (Xavier Vidal-Folch, 29 de abril): “La continuidad anunciada por Pedro Sánchez como un ‘punto y aparte’ y no a título de ‘punto y seguido’ implica ‘revertir’ el imperio de la toxicidad política por parte de la ‘mayoría social’ adepta al sentido común y a los valores democráticos”. “El personal está harto del insulto, la acusación infundada, la negación del otro, la condena al lodazal. Y un ‘tocado’ Pedro Sánchez ha intentado sintonizar con ese estado de ánimo”.
¿Un hombre, un país? (Martín Caparrós, 28 de abril): “Creo que su única salida sería una entrada fuerte: proclamar que se queda para asegurar que lo que les ha pasado a él y a su señora —y a tantos otros— no pueda pasar más. Y que, para eso, lanzará una campaña seria y decidida, bien articulada, para sanear la justicia española. Eso sí le daría un sentido a su gambito: poner en marcha las medidas necesarias para impedir que su cuerpo rector siga siendo ilegal, para impedir que sus jueces puedan hacer lo que el Supremo les prohíbe, para impedir —en síntesis— que una panda de señores conservadores mantengan secuestrada la voluntad de la mayoría de los españoles”.
Sánchez ante Sánchez (Editorial, 28 de abril): “Más allá de la adhesión de sus simpatizantes y su partido, la decisión que anuncie Sánchez este lunes devuelve el debate automáticamente a las instituciones compartidas, que es el lugar donde debe sustanciarse y donde debe priorizarse la estabilidad que España necesita y merece”. “Lo relevante será saber a qué conclusiones políticas ha llegado para enfrentar esa impotencia democrática que expresaba en su carta y que tiene que ver con el ecosistema en el que hoy se desenvuelve la política en buena parte del mundo y con la agresividad de las derechas españolas”.
Envilecimiento democrático (Jordi Gracia, 27 de abril): “El marco de la actual ofensiva es la continuidad de una práctica político-mediática fácilmente identificable desde hace tres décadas y en los últimos años atronadoramente multiplicada gracias a la existencia de pseudomedios digitales y activistas en redes sociales”.
Para ponerse a pensar (José Andrés Rojo, 26 de abril): “Ocurren estas cosas raras, que no resultan fáciles de entender, y suceden cuando la política ha ido llenándolo todo, y más con la ayuda de las redes, hasta colarse de lleno en la vida privada. Cualquier episodio te obliga a cuadrarte y la indignación (a favor o en contra) impone sus maneras. Las emociones empujan, marcan el ritmo, tocan la corneta. Por eso quizá sea recomendable, como ha decidido hacer el presidente, ponerse a pensar”.
Pedro Sánchez se toma un descanso (Daniel Gascón, 25 de abril): “Como todo anuncio de reflexión, puede ser un chantaje; para unos es una confesión sincera y para otros una maniobra efectista marca de la casa. Aunque la reiterada alusión a una conjura ultraderechista pretende trazar un paralelismo con casos de judicialización de la política en América Latina, muchos rasgos recuerdan al procés y a Trump: la carta es una condensación del estilo populista”.
El límite de Sánchez (Editorial, 25 de abril): “El clima público tóxico que vive España desde que las urnas no arrojaron el pasado 23 de julio el resultado que las encuestas preveían, y Sánchez consiguió su investidura a cambio de la ley de amnistía para los encausados del procés, se ha traducido en ataques desde la derecha y la ultraderecha en los que se le atribuyen delitos graves; acosos a las sedes socialistas y a los domicilios de políticos de este partido y filibusterismo parlamentario que desgasta las instituciones y desvía la atención sobre los retos reales a los que se enfrenta España”.
Pedro Sánchez y la épica (Cristina Monge, 24 de abril): “Los cinco días que el presidente estará sin agenda pública serán momentos de tensión y especulación que previsiblemente generarán un movimiento de adhesión de todos los ámbitos progresistas de la sociedad, impactando también sobre la campaña electoral catalana y en la europea. Quienes piensen que esto forma parte de una estrategia fría y calculada que relean la carta un par de veces y comprueben la carga emocional que lleva”.
Y, para cerrar, el futuro posible: Secuelas de la reflexión de Sánchez (Luis Barbero, 2 de mayo): “Es evidente que hay una asimetría en el embrutecimiento del debate político, con un PP que practica el todo vale cuando está en la oposición, pero la estrategia de la crispación no es unidireccional. Y abrir la espita de reformas legales que afecten a la arquitectura institucional (…) o relacionadas con la prensa no parecen la mejor idea en un momento en el que los acuerdos transversales parecen imposibles”.
Han muerto Paul Auster y Victoria Prego. Un minuto de silencio en su memoria. Luego, estas lecturas de Opinión pueden ser de su interés. |
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