Buenos días, lectores:
Han sido días intensos en Colombia: marcha de la oposición, avances y retrocesos en las reformas de la salud y la pensional, cónclave de ministros al que solo llegó el presidente Gustavo Petro 24 horas después para el cierre, contramarcha del Primero de Mayo. Escrito así parecen semanas, siglos.
En medio de todo esto han ocurrido varios cambios llamativos en la comunicación presidencial -casi toda volcada a X- que ha sido tan criticada en los dos años de mandato. El primer cambio, aunque parezca anodino, es que el presidente llegó a tiempo a la marcha de los trabajadores para hablar en la tarima ubicada en la plaza de Bolívar; lo segundo es que abrió un canal de WhatsApp para, según él desmentir la información falsa que circula sobre su gobierno; finalmente, usó una imagen creada con Inteligencia Artificial para mostrar supuestos participantes de la marcha.
No es novedad señalar la que el presidente no es afecto a la puntualidad y que muchos de sus funcionarios, por lo bajo, y exfuncionarios, por lo alto, se quejan de las tediosas esperas a las que son sometidos en múltiples oportunidades. La última fue en Paipa, en el cónclave que convocaba a los ministros para analizar la gestión. Lo terminó dirigiendo Laura Sarabia, que opera como una ministra plenipotenciaria. Por eso, la aparición de Petro a las 12 del mediodía el 1 de mayo llamó gratamente la atención por la puntualidad. ¿Se mantendrá esa puntualidad que ya antes comunicaba improvisación y caos?
Sobre su discurso, como se contó en este directo de EL PAÍS América Colombia, pasó de lo internacional anunciando la ruptura de relaciones diplomáticas por Israel a lo local, centrándose en el impulso de las reformas y la reiteración de que existe un “golpe de estado a la colombiana” contra él, así como el llamado a sus ministros a que den un paso al costado “si es que tienen miedo”.
Sin embargo, mientras todo el Gobierno giraba en torno a una etiqueta, #lemarchoalcambio, que evidenciaba una estrategia de redes sociales preparada como lo hace cualquier Gobierno, el presidente Petro compartía una imagen diseñada con Inteligencia Artificial que podría dar al traste con la idea de una marcha multitudinaria que querían plantear.
La imagen no solo mostraba una serie de personas con los rostros desfigurados (por el diseño de la IA), sino con carteles que no decían Colombia sino "Coombia" —lo que recordaba, inevitablemente, al expresidente Iván Duque y su famoso error al decir “Polombia”. Lo paradójico es que Petro la publicó cuando la marcha ya tenía buena asistencia en las calles y resultaba más acertado, desde el punto de vista de la comunicación, mostrar personas reales y no imágenes desfiguradas.
Las críticas no tardaron en llover, incluso entre personas que apoyan su Gobierno. Varios de ellos señalaron la ironía de que el mandatario usara la IA el día del trabajador, pues amenaza con acabar trabajos en el mundo, o que no tuviera en cuenta a artistas, ilustradores y fotógrafos que harían un trabajo mejor. El ministro de Cultura, Juan David Correa acusó recibo de las críticas. “Tiene toda la razón, ya envié el mensaje a canales de comunicación interministeriales. Nosotros estamos dando instrucciones diarias sobre el tema en @mincultura. Los artistas y diseñadores merecen respeto”, respondió a un tuit.
El mal uso de ese tipo de herramientas contradice, al tiempo, su nueva táctica de comunicaciones: un canal de difusión de WhatsApp en el que Petro envía mensajes y audios para combatir la desinformación que, según él, hay contra su Gobierno. A eso se suma una serie de entrevistas con influenciadores jóvenes en conversaciones relajadas, que parecen consecuencia de una de las conclusiones del cónclave en Paipa. Allí, entre otras decisiones, el gabinete dijo que fortalecerán “la comunicación sobre los avances y logros del Gobierno”. En los próximos días se verá si eso aplica también al presidente o si apostará aún más por la Inteligencia Artificial. |
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