A ver si te suena el nombre de esta empresa: Priviet Sportive. Te quiere sonar pero no sabes de qué. Ay, la actualidad de hoy cómo va borrando los recuerdos de ayer. Priviet Sportive era la empresa del amigo íntimo de los Díaz Ayuso, la que pegó un pelotazo con la venta de mascarillas para la Comunidad de Madrid. La que pagó una comisión al hermano de Ayuso. Casado dijo que aquello no era de recibo; la Justicia no vio delito. Pues bien, hoy te contamos que esa misma empresa se ha comprado un chalé de lujo valorado en 1,8 millones de euros. Está a nombre de la empresa, sí, aunque hemos ido a verlo y no hay señal de actividad comercial por ahora. Harán barbacoas a nuestra salud. En fin, que el caso Koldo nos ha removido los rescoldos de todos esos casos de corrupción en lo peor de la pandemia. Lo que pasa es que en el caso que nos ocupa ahora lo mismo sí hay consecuencias. El pánico debe estar circulando por los pasillos del Ministerio de Transportes. Koldo García siguió reuniéndose con altos cargos después de que tanto él como Ábalos salieran del Ministerio. Y el juez tiene esos intercambios controlados. La Guardia Civil ha requisado los correos electrónicos de ocho personas. Seguiremos hablando de este tema durante la semana. El jueves entrevistamos a Ábalos, por cierto, por si te lo perdiste. Está claro que al PSOE le ha venido bien el cortafuegos con él porque nadie descarta que pueda acabar imputado. Ni él. Ahora el Gobierno necesita retomar la iniciativa en una legislatura que han arrancado entre incendios. Porque, a todo esto, las llamas de la amnistía siguen encendidas. La decisión del Tribunal Supremo de abrir un caso de terrorismo contra Puigdemont, una maniobra para evitar la aplicación de la ley de amnistía, sigue generando reacciones. Como dice Ignacio Escolar, el Supremo trata de convencernos de que teníamos a un terrorista suelto y no nos habíamos dado cuenta hasta ahora. Que resulta que Puigdemont no era sedicioso, ni golpista… ¡era terrorista! Ya el viernes te comenté que el Supremo usa el recuerdo de la 'kale borroka' para decir que la violencia callejera, como la vivida en 2019 en Catalunya, puede ser terrorismo "de baja intensidad". Pero que es que por ejemplo en 2018 la Audiencia Nacional dijo que, ya sin ETA, sin organización terrorista, la violencia callejera no puede ser terrorismo. En fin, si te interesan esos vericuetos conceptuales y jurídicos (que se usan para la batalla política) aquí un buen resumen. |
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