Kiko El Crazy tiene un nuevo dembow sonando, Cambio y fuera. Un título de canción que se me antoja consigna; una que se grita desde el barrio, desde la bocina caliente, para provocar un giro radical. En estos días donde la política se presenta como un callejón sin salida, el dembow entra como posibilidad no institucional de imaginar el cambio. No como utopía lejana, sino como micropolítica del ahora: lo que se baila, lo que se reescribe en el cuerpo….
En los márgenes, en las bocinas rotas, en los cultos barriales, en las formas de decir y de hacer que no caben en la gramática del Estado, hay un archivo de tecnologías cimarronas que se me hace necesario entrelazar en lo amorfo de estas ideas.
Como práctica artística, el dembow no necesita la validación del museo ni la sanción del discurso académico para producir sentido. Atraviesa cuerpxs, códigos, coreografías colectivas. Organiza deseos. Produce una cierta ética de la terquedad. Y, sobre todo, gestiona comunidad. Donde hay una bocina, hay cuerpo, territorio, energía, memoria y también disidencia.
El dembow ha generado un archivo vibratorio de lo posible, y lo ha hecho desde márgenes históricos racializados, feminizados, criminalizados. Las comunidades que lo habitan —en sus formas musicales, visuales y espirituales— han desarrollado formas de conocimiento que desobedecen la linealidad de lo académico. Y ahí está la potencia: hay saberes que surgen del gozo, del gesto, del grito, del flow.
....
Leer el artículo completo aquí
No hay comentarios:
Publicar un comentario