Ahora que hemos hablado de crímenes de verdad, de terror de verdad, de muertes, suena aún más surrealista lo siguiente que te tengo que contar. Mira que pasan cosas sorprendentes en la política. Pues yo te confieso que pocas me producen tanta perplejidad como esta. El Tribunal Supremo ve indicios de terrorismo en las protestas independentistas de 2019 y además cree que Carles Puigdemont, en persona, puede ser responsable de esos delitos de terrorismo. Así que ha decidido que sí, que hay caso, que hay que investigarlo. Y abre una causa contra Puigdemont por terrorismo. No me canso de repetirlo: no estamos hablando de la declaración unilateral de independencia, ni del referéndum de 2017. Estamos hablando de que en 2019, tras la condena (del Supremo, ejem) a los políticos catalanes por sedición, el independentismo salió a la calle, bloqueó carreteras, y en algunos casos se produjeron altercados violentos contra la Policía por parte de los grupos más radicales. Todos los vimos. Pues eso es lo que los fiscales del Supremo y ahora también el propio Tribunal dicen que 1) puede ser terrorismo de "baja intensidad" y 2) puede ser terrorismo de Puigdemont porque "desde el inicio estuvo informado de la constitución del grupo organizado", en referencia al colectivo Tsunami Democràtic. Yo ni como andaluz, ni como periodista ni como ciudadano de izquierdas le tengo mucha empatía ideológica a Puigdemont, pero perseguir por terrorismo a un líder político por los altercados que pueda provocar un grupo organizado dentro de un movimiento social me parece muy delicado. Acuérdate de que todo esto se hace porque los delitos de desórdenes públicos en el procés se van amnistiar, así que necesitan convertirlos en terrorismo para poder juzgarlos. No sé si la derecha se arrepentirá (pienso en Abascal juzgado por los excesos de la ultraderecha nazi en Ferraz y creo que sí), pero la izquierda lo lamentará seguro si todo esto acaba generando jurisprudencia. De hecho, el Supremo cita sentencias contra la kale borroka para justificar su decisión, como si en aquellos casos la violencia callejera fuera terrorismo por sí misma y no por su vinculación con ETA. Y así es como se construye, pieza a pieza, un nuevo concepto de terrorismo pensado para Puigdemont pero que heredará el resto de la sociedad. Algún día nos preguntaremos ¿y qué es terrorismo? y nos responderán: ¿Y tú me lo preguntas? Hoy el podcast no podría ser más oportuno. Lo grabamos el martes en la redacción con público en directo y es un capítulo sobre cómo los periodistas de investigación y tribunales sobreviven a la cloaca de policías corruptos y jueces con objetivos políticos. Sirve además para que conozcáis mejor a un periodista al que léeis en muchas de nuestras exclusivas: Pedro Águeda. No tiene desperdicio. |
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